Un estudio reciente revisado por pares ha revelado un hallazgo sorprendente: la concentración de zinc en los dientes no es uniforme, sino que aumenta significativamente hacia el interior, cerca de la pulpa dental. Este descubrimiento, logrado mediante técnicas avanzadas de rayos X, abre nuevas perspectivas para el desarrollo de materiales dentales y estrategias terapéuticas más eficaces.
La investigación fue liderada por científicos de la Charité – Universitätsmedizin Berlin, la Technische Universität Berlin y el Helmholtz-Zentrum Berlin für Materialien und Energie, utilizando instrumentos de alta precisión como el sincrotrón BESSY II. Los resultados muestran que, a medida que la dentina se vuelve más porosa hacia la pulpa, la concentración de zinc puede aumentar entre cinco y diez veces en comparación con las capas externas.
Hasta ahora, se desconocía con precisión cómo se distribuía el zinc en dientes sanos, en gran parte debido a la contaminación causada por pastas dentales o tratamientos previos. Para evitar este problema, los investigadores utilizaron dientes bovinos, que presentan una estructura y composición muy similares a los humanos, pero sin exposición a productos odontológicos.
Mediante microscopía electrónica, tomografía computarizada tridimensional y espectroscopia de fluorescencia de microrayos X, el equipo logró mapear la distribución elemental en el interior dental. Mientras el calcio y el fósforo permanecían constantes, el zinc mostraba un incremento progresivo hacia la pulpa, correlacionado con el aumento de la porosidad.
Implicaciones clínicas y biomateriales
Este hallazgo tiene importantes implicaciones para la odontología clínica. El zinc es un componente frecuente en materiales dentales, incluidos empastes, cementos y pastas endodónticas, debido a sus propiedades antimicrobianas y bioactivas. Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que su presencia natural en la dentina podría influir en la respuesta del tejido a estos materiales. Según los investigadores, el zinc podría interactuar con enzimas sensibles al entorno químico, especialmente en presencia de ácidos derivados de caries o tratamientos dentales. Esto significa que la selección de materiales con concentraciones específicas de zinc podría optimizar la biocompatibilidad y reducir efectos adversos.
El zinc como biomarcador
Más allá de su papel estructural, el zinc podría convertirse en un indicador clave de la densidad mineral y la calidad del tejido dental. La densidad no depende únicamente de la cantidad de mineral, sino también de la microporosidad, que influye en la resistencia mecánica y la durabilidad del diente.
Los investigadores proponen que la fluorescencia de rayos X podría utilizarse en el futuro para monitorizar cambios en la densidad dental asociados al envejecimiento, el uso de restauraciones o la exposición a determinados tratamientos. Este enfoque permitiría una odontología más personalizada, basada en la composición química individual del paciente.
Nueva generación de tratamientos dentales
Aunque los resultados se obtuvieron en dientes bovinos, los científicos consideran que el modelo es altamente representativo. Los próximos estudios se centrarán en confirmar estos hallazgos en dientes humanos y explorar cómo el zinc influye en la regeneración y la resistencia dental.
Este descubrimiento no solo mejora la comprensión de la biología dental, sino que también podría inspirar el desarrollo de biomateriales más inteligentes y tratamientos más seguros. En un futuro cercano, el zinc podría convertirse en una clave diagnóstica y terapéutica fundamental para preservar la salud bucodental a largo plazo.