La endodoncia contemporánea avanza hacia modelos diagnósticos más precisos apoyados en tecnología tridimensional. Una reciente publicación en el International Endodontic Journal presenta la nueva clasificación CARES para dientes invaginados (dens invaginatus) mediante el uso de tomografía computarizada de haz cónico (CBCT).
El desarrollo de esta clasificación responde a las limitaciones de los sistemas tradicionales basados en radiografías bidimensionales. Tal y como explica el Dr. Francesc Abella, director del Máster de Endodoncia de UIC Barcelona y uno de los investigadores participantes, “la clasificación previa se basaba en imágenes bidimensionales que resultaban claramente insuficientes para comprender la complejidad de estos casos”.
El diente invaginado o dens in dente es una anomalía del desarrollo caracterizada por una invaginación del esmalte y la dentina que puede generar configuraciones anatómicas altamente variables. Estas variaciones dificultan tanto el diagnóstico como la planificación del tratamiento. En este sentido, el Dr. Abella señala que “era imposible afrontar adecuadamente estos casos complejos únicamente con una imagen en dos dimensiones”.
La incorporación del CBCT como herramienta diagnóstica permite una visualización detallada de la anatomía interna del diente. “El CBCT aporta una información adicional que no solo cambia el plan de tratamiento, sino también el pronóstico del caso”, afirma el Dr. Abella. Este salto tecnológico ha sido clave para el desarrollo de una clasificación que tenga en cuenta las relaciones espaciales reales de la invaginación.
La clasificación CARES se estructura en cinco parámetros fundamentales. Según detalla el Dr. Abella, “la C hace referencia al tipo de comunicación de la invaginación, la A describe la anatomía transversal, la R evalúa la formación radicular, la E indica la extensión vertical y la S recoge características adicionales”. Este enfoque permite una evaluación más completa de cada caso clínico. “Nos proporciona información en tres dimensiones sobre cómo se relaciona la invaginación con el conducto radicular y el periodonto”, explica el Dr. Abella. Esta precisión diagnóstica facilita la toma de decisiones clínicas más ajustadas a cada situación.
El proceso de validación de la clasificación CARES se llevó a cabo mediante un método Delphi con la participación de expertos internacionales de diferentes perfiles. “Obtuvimos un consenso del 100% en la primera ronda, lo que indica que la clasificación era clara y relevante”, destaca el Dr. Abella. Posteriormente, se realizaron pruebas de fiabilidad entre observadores que alcanzaron valores cercanos al 0,9, lo que evidencia una alta consistencia en su aplicación.
Uno de los aspectos más relevantes de CARES es su aplicabilidad transversal en la práctica clínica. “Está diseñada para que cualquier profesional pueda diagnosticar correctamente estos casos, desde el odontólogo general hasta el especialista”, afirma el Dr. Abella. Esta versatilidad contribuye a reducir el infradiagnóstico, un problema frecuente en esta patología. De hecho, el especialista advierte que muchos casos pasan desapercibidos o se confunden con otras alteraciones. “Existe un infradiagnóstico importante porque a menudo se interpreta como un surco palatino o una lesión traumática”, señala. La prevalencia estimada, en base a estudios con CBCT, se sitúa en torno al 7% de la población.
La nueva clasificación no solo mejora el diagnóstico, sino también la comunicación clínica. “Un punto fuerte es que permite explicar mejor el caso tanto al paciente como a otros profesionales”, indica el Dr. Abella. La posibilidad de generar reconstrucciones tridimensionales facilita la comprensión de la patología y del plan de tratamiento. Además, CARES contribuye a optimizar la planificación terapéutica en función de las características específicas de cada caso. “Permite afinar mucho más el tipo de tratamiento que se va a realizar y anticipar mejor el pronóstico”, afirma el especialista. Esto resulta especialmente relevante en una patología con una gran variabilidad anatómica.
El uso adecuado del CBCT es, sin embargo, un aspecto clave para garantizar la correcta aplicación de la clasificación. “Es fundamental obtener imágenes de calidad, porque de lo contrario puede haber dificultades en la interpretación”, advierte el Dr. Abella. La calidad del estudio radiológico condiciona directamente la precisión diagnóstica. La introducción de CARES se enmarca en una tendencia más amplia dentro de la odontología hacia la adopción de clasificaciones tridimensionales. “Estamos viendo cómo otras patologías también se están reclasificando en base a imágenes 3D, lo que supone un cambio de paradigma”, concluye el Dr. Abella.