La Clínica Loscos, referente odontológico en Zaragoza, afronta con éxito un proceso de transición generacional basado en la naturalidad, la formación continua y el respeto por una filosofía construida durante más de cuatro décadas.
El Dr. Fernando Loscos, estomatólogo con 40 años de trayectoria, comparte hoy la dirección con sus hijos, Juan y Alicia Loscos, quienes llevan aproximadamente una década integrados en el proyecto familiar. “La incorporación la decidieron ellos”, explica el doctor Fernando Loscos, subrayando que nunca hubo presión para continuar con la profesión. “Han vivido la odontología en casa, pero eligieron este camino por convicción. Yo ahora estoy en un proceso de retirada activa, progresiva, mientras ellos asumen cada vez más responsabilidades”.

Para el Dr. Fernando Loscos, un periodo de transición de unos cinco años es adecuado para garantizar una adaptación sólida y segura. Esa integración no fue inmediata ni privilegiada. “Empezaron desde la base, como cualquier otro odontólogo del equipo”, señala. Una decisión que, según destaca, permite comprender todas las áreas de la clínica y reforzar el trabajo en equipo. Hoy, su rol se centra más en la coordinación, el apoyo clínico y la planificación de casos complejos.
Desde la perspectiva de la nueva generación, el reto ha sido claro: mantener el nivel alcanzado y seguir evolucionando. “Es una clínica con muchos años de historia, así que nuestro objetivo es estar a la altura y mejorar lo que ya existe”, afirma la Dra. Alicia Loscos, especialista en ortodoncia. “Hemos incorporado nuevas tecnologías y formas de trabajo, pero siempre respetando la esencia y sin cambios bruscos”. El Dr. Juan Loscos, experto en cirugía, implantes y estética, destaca el valor diferencial de la clínica familiar. “El paciente sigue viniendo por la cercanía. Aquí se genera una relación de confianza que, en muchos casos, va más allá de lo profesional”. Además, describe el proceso de crecimiento dentro de la clínica en tres pilares: aprendizaje desde la base, especialización y consolidación. “Todo ocurre de forma natural, ganando confianza progresivamente”.
Uno de los grandes cambios que ha vivido la clínica ha sido la transición del modelo analógico al digital. “Ha sido uno de los procesos más complejos”, explica Juan. “No se trata solo de incorporar tecnología, sino de que todo el equipo entienda la nueva forma de trabajar: planificación digital, escáneres, registros…”. Aun así, destaca que hoy el equipo está completamente adaptado y trabaja bajo estos protocolos.
Alicia coincide en la importancia de esta evolución, aunque reconoce que su incorporación fue algo más sencilla: “Cuando llegué, muchos procesos digitales ya estaban implantados. Además, desarrollamos el área de ortodoncia como un proyecto propio dentro de la clínica, lo que facilitó la adaptación progresiva del equipo”.

En cuanto al funcionamiento interno, Fernando Loscos explica que su papel se centra ahora en las primeras visitas y en la planificación de tratamientos complejos. “La primera visita es clave. El paciente debe sentirse escuchado y cómodo”. A partir de ahí, los casos se abordan de forma multidisciplinar, involucrando a todo el equipo. “El éxito no solo depende del tratamiento, sino del mantenimiento a largo plazo”, añade.

Mirando al futuro, la familia Loscos tiene claro el camino: evolución constante sin perder identidad. “Hay que seguir formándose, incorporar nuevas técnicas y adaptarse a los avances, como la inteligencia artificial”, afirma Fernando. “Pero siempre manteniendo la esencia que nos ha definido durante 40 años”. Por su parte, Juan pone el foco en el paciente: “Vivimos en una época de inmediatez, pero en odontología muchas veces hay que ir paso a paso. Lo importante es escuchar, explicar bien y dedicar tiempo”. Una filosofía que Alicia resume con claridad: “Innovar sí, pero sin perder la cercanía”.
La Clínica Loscos se proyecta así hacia el futuro como un ejemplo de equilibrio entre tradición, innovación y relevo generacional bien gestionado.