El dolor orofacial es una realidad cotidiana en las consultas sanitarias, aunque no siempre se aborda de forma adecuada. Bajo esta premisa entrevistamos con el doctor Miguel de Pedro, presidente de la Sociedad Española de Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial (SEDCYDO), quien destaca la importancia de comprender la complejidad de estas patologías y la necesidad de un enfoque interdisciplinar. Para arrojar luz sobre esta temática, SEDCYDO celebra su Reunión Anual los próximos 11-13 de junio, en Granada.
Uno de los principales temas que abordamos en la entrevista es precisamente la diferencia entre el dolor dental, que constituye la mayor parte de la actividad diaria del odontólogo, y el dolor orofacial no dental, que incluye múltiples patologías que pueden afectar gravemente a la calidad de vida del paciente. En este sentido, el Dr. De Pedro explica que “lo que entendemos por dolor orofacial […] es todo lo demás”, es decir, aquellas afecciones que no tienen un origen exclusivamente dental o periodontal.
Entre las patologías más frecuentes destacan los trastornos temporomandibulares, que suelen manifestarse como dolor muscular o articular. Según describe, es habitual encontrar “pacientes que acuden a nuestra consulta diciendo que tienen dolor muscular”, el cual puede ser agudo o evolucionar hacia formas crónicas que impactan en diferentes ámbitos de la salud. También son comunes los problemas articulares, con síntomas como dolor al abrir o cerrar la boca o incluso bloqueos mandibulares.
El presidente de SEDCYDO pone especial énfasis en la estrecha relación entre odontólogos y otros profesionales sanitarios. Lejos de establecer límites rígidos entre disciplinas, el doctor aboga por una verdadera integración: “más que decidir qué es de médicos y qué es de odontólogos, lo que debemos implantar es un enfoque interdisciplinar, porque médicos de atención primaria, fisioterapeutas, neurólogos y especialistas en dolor desempeñan un papel clave en el diagnóstico y tratamiento“.
Uno de los grandes retos actuales es el diagnóstico adecuado. El Dr. De Pedro insiste en que no siempre el odontólogo general puede conocer en profundidad todas las patologías, pero aclara que “lo que tenemos que saber es cuándo algo no va bien, cuándo algo no es de nuestro campo, porque eso te permite derivar al paciente de forma eficaz y evitar un recorrido innecesario por múltiples consultas que puede cronificar el dolor”. La correcta derivación se convierte en un pilar fundamental. No se trata solo de remitir al paciente a otro especialista, sino de hacerlo con criterio y conocimiento. “Es importante que pongamos nombres y apellidos a profesionales de nuestro entorno que sabe manejar estos trastornos”, afirma, subrayando la importancia de construir redes de colaboración sólidas que garanticen una atención de calidad.
Otro de los temas abordados en la entrevista es el auge de ciertas patologías relacionadas con el estilo de vida actual, tales como el bruxismo. Sin embargo, el doctor matiza su relevancia al señalar que “ya hablamos de bruxismo no como una enfermedad, sino como un comportamiento”. Aunque puede generar consecuencias negativas, como dolor muscular o desgaste dental, no debe considerarse en sí mismo una patología, sino un factor que puede contribuir a otros problemas“.
También se observa un incremento de pacientes con cefaleas y dolor muscular masticatorio, muchas veces asociados a estrés o a hábitos nocturnos. Estos pacientes suelen referir síntomas como cansancio al despertar o dolor cervical, lo que evidencia la necesidad de un abordaje integral que incluya, en muchos casos, la colaboración con fisioterapeutas.
Finalmente, la entrevista aborda las líneas actuales de investigación en dolor orofacial, que apuntan hacia terapias más avanzadas y personalizadas. Entre ellas, destacan las terapias regenerativas, como el uso de plasma rico en plaquetas o ácido hialurónico, así como nuevas técnicas como la fotobiomodulación. Además, se busca identificar perfiles de pacientes más susceptibles a determinadas patologías para mejorar la eficacia de los tratamientos. El objetivo, según explica, es “tener tratamientos mejor dirigidos” y menos invasivos.