La salida al extranjero se consolida como una opción cada vez más valorada entre los jóvenes odontólogos españoles que, al finalizar sus estudios, buscan desarrollar su carrera profesional en entornos con mayores oportunidades. Es el caso de la Dra. Paula González, formada en la Universidad Complutense de Madrid, quien decidió trasladarse a Francia en 2019 y actualmente ejerce como odontóloga general en París, donde acumula ya cinco años de experiencia.
Su decisión estuvo motivada, principalmente, por la dificultad de acceso al mercado laboral en España para perfiles sin experiencia. “Tenía claro que quería trabajar como odontóloga general antes de especializarme, pero en Madrid las oportunidades eran limitadas”, explica. En este contexto, Francia se presentó como una alternativa accesible, especialmente tras el Brexit, que complicó otras opciones como Reino Unido.
El proceso de incorporación al sistema francés resultó relativamente ágil. Gracias al reconocimiento del título dentro de la Unión Europea, los trámites se centran en la obtención de una oferta laboral previa y la validación por parte del organismo profesional equivalente al colegio de odontólogos, que incluye una prueba de idioma. “No es un proceso complejo, aunque puede llevar algunos meses entre traducciones y documentación”, señala.
En cuanto al ejercicio profesional, la Dra. González destaca una mayor autonomía desde el inicio. En Francia, el odontólogo general asume un papel integral en el tratamiento del paciente, desde el diagnóstico hasta la finalización del caso. “Acompañamos al paciente en todo el proceso, y derivamos solo en situaciones muy específicas”, afirma.
Una de las principales diferencias respecto a España radica en el modelo sanitario. El sistema francés combina financiación pública y seguros privados complementarios, lo que influye directamente en la toma de decisiones clínicas. “El coste final para el paciente condiciona los tratamientos. Por ejemplo, los implantes no siempre están cubiertos, mientras que otras opciones como los puentes sí lo están”, explica.
En el ámbito protésico, la Dra. González señala una alta externalización de la producción, con laboratorios que fabrican en países como China debido al elevado volumen de demanda. No obstante, asegura que la calidad es satisfactoria en la mayoría de los casos.
Desde el punto de vista laboral, la profesional subraya las mejores condiciones para recién graduados que en España, con mayor flexibilidad, retribución variable y posibilidades de desarrollo. Además, destaca la presencia de una comunidad de odontólogos españoles en Francia, lo que facilita la integración.
Aunque no descarta regresar a España en el futuro, reconoce que las condiciones actuales y la autonomía profesional son factores determinantes para permanecer en el extranjero. “Salir siempre es una experiencia positiva. Permite crecer profesionalmente y conocer otros sistemas de trabajo”, concluye.