La evidencia científica actual consolida el papel de la salud periodontal como un componente esencial en el abordaje integral de la diabetes. Este será uno de los ejes protagonistas del XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes, que se celebrará del 15 al 17 de abril en la ciudad de Sevilla, y que reunirá a especialistas de distintas disciplinas para profundizar en el vínculo entre enfermedades periodontales y trastornos metabólicos.
El Dr. Eduardo Montero, periodoncista y coordinador de la Comunidad Alianza por la Salud Bucal y General de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), destaca que “la colaboración entre dentistas y diabetólogos no es opcional, sino necesaria”. Según este experto, las nuevas evidencias confirman que la relación entre periodontitis y diabetes es bidireccional y clínicamente relevante, de modo que ambas patologías pueden agravarse mutuamente si no se diagnostican y tratan de forma precoz.
La hiperglucemia crónica, especialmente cuando el control metabólico es deficiente, se asocia a una mayor prevalencia y severidad de periodontitis, así como a una peor respuesta a los tratamientos periodontales. A su vez, la periodontitis actúa como un foco persistente de inflamación sistémica que contribuye a la resistencia a la insulina, dificultando el control glucémico y favoreciendo la progresión de la diabetes.
En este contexto, diversos metaanálisis han demostrado que el tratamiento periodontal no quirúrgico puede asociarse a una reducción clínicamente significativa de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) a corto plazo en pacientes con diabetes. Aunque esta intervención no sustituye el tratamiento médico, sí refuerza la necesidad de integrar la salud bucodental en los protocolos asistenciales de estos pacientes.
Integrar la evidencia en la práctica clínica
Como parte del programa científico, el grupo de trabajo conjunto entre la Sociedad Española de Diabetes y SEPA ha organizado un curso precongreso centrado en el eje periodontitis-diabetes. Esta formación, dirigida a profesionales implicados en el manejo de la diabetes, abrirá oficialmente el congreso el miércoles 15 de abril.
“El hecho de incluir este curso representa un paso significativo hacia una verdadera integración asistencial”, afirma el Dr. Montero. A su juicio, esta iniciativa reconoce que la inflamación periodontal forma parte del entorno inflamatorio crónico característico de muchas personas con diabetes y que su abordaje puede mejorar los resultados globales de salud.
El programa contará con la participación de expertos como la Dra. Marion Arce, el Dr. David Herrera González y la Dra. Rocío Bujaldón, todos ellos vinculados a la Universidad Complutense de Madrid, quienes abordarán aspectos como la base inmunometabólica de la relación entre ambas enfermedades, el papel de la microbiota oral y los nuevos paradigmas clínicos en el control glucémico. Asimismo, la Dra. Virginia Bellido analizará modelos de colaboración entre Endocrinología y Odontología, mientras que la Dra. Ana Cebrián expondrá estrategias de prevención y educación en pacientes con riesgo metabólico.
Implicaciones clínicas y asistenciales
La inclusión de este curso responde a la necesidad de trasladar la evidencia científica a la práctica clínica diaria, proporcionando herramientas para el cribado precoz, la derivación bidireccional entre profesionales y la toma de decisiones terapéuticas compartidas.
Los expertos coinciden en que la periodontitis no solo es una complicación frecuente en personas con diabetes, sino también un posible factor de riesgo para su desarrollo. Por ello, el diagnóstico precoz y el tratamiento periodontal deben formar parte de las estrategias preventivas y terapéuticas dirigidas a mejorar el control metabólico y reducir las complicaciones sistémicas.
En definitiva, el congreso refuerza un mensaje clave para la comunidad sanitaria: la salud bucal y la salud general son inseparables. La integración efectiva entre Odontología y Endocrinología se perfila como un elemento esencial para optimizar el manejo clínico de la diabetes y mejorar la calidad de vida de los pacientes.