Hoy 9 de febrero se celebra el día de Santa Apolonia, patrona de los dentistas, y a lo largo de estos días se celebrarán diferentes actos en las instituciones colegiales para honrar a la profesión. Pero más allá de las comidas, premios o cócteles, conviene revisar quién fue esta figura imprescindible en la historia de la odontología.
Se sabe que Santa Apolonia nace en Alejandría (Egipto) alrededor del año 200 de nuestra era. A los 16 años, Apolonia fue bautizada al cristianismo y desde entonces dedicó su vida a predicar las enseñanzas bíblicas. Eran tiempos de activas persecuciones religiosas y de mártires por la fe cristiana. Bajo el mandato del emperador Filipo El Árabe, la premisa era perseguir, represaliar y torturar a los cristianos y así se hacía en Alejandría (parte oriental del imperio). En unas de esas acciones de ataque sobre los cristianos (en el año 249, siglo III D.C), los soldados capturaron a Apolonia, una mujer virgen de avanzada edad y la torturaron con el objetivo de que se arrepintiera de su fe cristiana, pronunciase blasfemias contra Jesucristo y adorase a los dioses paganos. Sin embargo, ella se negó y padeció la ira de la turba alejandrina. En uno de los golpes que sufrió perdió varios dientes y los restantes le fueron arrancados como tortura. Su perseverancia en defender la fe enojó más a sus atacantes y éstos la amenazaron con la hoguera pero Apolonia no se amilanó.
Momentos antes del final pidió a sus torturadores que le soltaran las manos haciéndoles pensar que iba a reconsiderar su decisión. Sin embargo y para sorpresa de los soldados, ella misma se lanzó al fuego de la hoguera para no renunciar a su religión.
Años más tarde su figura cayó en el olvido y no fue hasta el siglo XIV cuando vuelve a emerger en la liturgia católica. Desde entonces es a ella a quien se la invoca contra el dolor de muelas y es considerada como la patrona de las enfermedades dentales al tiempo que de los odontólogos. La iconografía de Santa Apolonia se representa con unas pinzas que sostienen un diente o con un collar en el que pende un diente de oro. Su festividad se celebra el 9 de febrero.