Con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra el 31 de mayo, el Consejo General de Dentistas ha lanzado una advertencia clara sobre los riesgos que el consumo de tabaco supone para la salud oral, poniendo especial énfasis en el auge de nuevas formas de consumo como los cigarrillos electrónicos, vapeadores y el snus.
La institución alerta de que, lejos de ser alternativas inocuas, estos productos contienen sustancias tóxicas y elevadas concentraciones de nicotina que afectan directamente a la cavidad oral. En particular, su impacto sobre la microbiota oral puede favorecer la aparición de caries, inflamación gingival y otras patologías.
El contexto epidemiológico refuerza la preocupación. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 40 millones de adolescentes de entre 13 y 15 años consumen tabaco en todo el mundo, mientras que 15 millones utilizan cigarrillos electrónicos. Además, la probabilidad de vapear es hasta nueve veces mayor entre adolescentes que entre adultos.
En España, la edad media de inicio en el tabaquismo se sitúa en los 14,1 años, según el Ministerio de Sanidad, y el consumo diario comienza poco después, a los 14,4 años. Aunque en 2025 se registró una ligera reducción en el uso de cigarrillos electrónicos entre jóvenes —con un 49,5% que afirma haberlos probado alguna vez—, el nivel de consumo sigue siendo elevado y motivo de preocupación para las autoridades sanitarias.
El Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, subraya que “el tabaco sigue siendo uno de los principales factores de riesgo de múltiples patologías orales graves”. Entre las más destacadas se encuentran la enfermedad periodontal, el cáncer oral, la aparición de manchas dentales, halitosis y la disminución del flujo salival, que provoca sensación de boca seca.
Asimismo, el consumo de tabaco compromete el éxito de tratamientos odontológicos, como los implantes dentales, y retrasa la cicatrización tras intervenciones quirúrgicas. “Los nuevos formatos de consumo de nicotina no están exentos de riesgos y también producen importantes daños en la cavidad oral”, añade el Dr. Castro.
En cuanto a los dispositivos electrónicos, los expertos advierten que el aerosol que generan contiene partículas ultrafinas, metales pesados y compuestos químicos que pueden alterar el equilibrio bacteriano de la boca. Además, el calor emitido por estos dispositivos provoca una irritación crónica de las mucosas, aumentando el riesgo de lesiones.
Por otro lado, el snus y las bolsas de nicotina, que se colocan directamente entre el labio y la encía, generan una exposición prolongada que puede provocar recesión gingival —dejando al descubierto la raíz del diente— y la aparición de lesiones como leucoplasias, consideradas potencialmente malignas.
Ante este escenario, el papel del dentista resulta clave tanto en la prevención como en la detección precoz. Las revisiones periódicas permiten identificar lesiones en fases iniciales, mejorando significativamente el pronóstico del paciente. Además, los profesionales pueden asesorar sobre estrategias para abandonar el consumo de tabaco y nicotina.
“El mejor tratamiento sigue siendo no consumir tabaco ni productos con nicotina en ninguna de sus formas”, concluye el presidente del Consejo General de Dentistas.