La Federación Dental Internacional (FDI) se ha hecho eco de la situación del noma, una enfermedad necrosante no contagiosa que afecta principalmente a niños pequeños que viven en condiciones de extrema pobreza. La organización internacional ha difundido recientemente una actualización sobre esta patología y ha reclamado una respuesta coordinada para mejorar su prevención, detección y tratamiento.
El noma, también denominado cancrum oris, estomatitis ulcerosa necrotizante o estomatitis gangrenosa, es una enfermedad de progresión rápida que afecta a los tejidos de la boca y la cara. Su aparición está relacionada con factores como la malnutrición, las infecciones subyacentes, la mala salud bucodental, el debilitamiento del sistema inmunitario y las condiciones de pobreza extrema. África subsahariana concentra la mayoría de los casos comunicados, aunque también se han documentado episodios en Asia, América y otras regiones.
La gravedad del proceso está relacionada con su rápida evolución. Según la FDI, cuando no se trata, el noma puede provocar la muerte de hasta el 90 % de los pacientes en un periodo muy corto. Los supervivientes pueden presentar una importante destrucción de los tejidos faciales, alteraciones funcionales que afectan a la alimentación y el habla, dificultades para la interacción social y la necesidad de cirugía reconstructiva.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incorporó el noma a su lista de enfermedades tropicales desatendidas en 2023. En julio de 2026 publicó, además, un informe técnico específico sobre el control de esta enfermedad, con una hoja de ruta orientada a mejorar la detección precoz, la atención clínica y la vigilancia hasta 2030. Entre las intervenciones contempladas figuran la mejora de la higiene y el saneamiento, el apoyo nutricional, la atención bucodental, la sensibilización comunitaria y la integración del noma en los sistemas sanitarios nacionales.
La FDI mantiene una declaración de política sobre el noma, aprobada inicialmente en 2022 y revisada en 2025. El documento plantea la necesidad de fortalecer la capacitación de los profesionales sanitarios y sociales para identificar tempranamente los casos y proporcionar una atención adecuada. También destaca la importancia de incorporar la salud bucodental a las políticas y sistemas de vigilancia sanitaria.
Entre las recomendaciones dirigidas a los profesionales se encuentra prestar especial atención a la higiene oral y la nutrición, conocer los signos y fases de la enfermedad y reconocer que su progresión puede producirse en cuestión de días. La identificación temprana y el tratamiento oportuno constituyen elementos determinantes para evitar la progresión hacia fases irreversibles.
La organización también subraya la necesidad de mejorar la formación en las zonas donde el noma presenta mayor incidencia, así como de desarrollar investigación sobre sus factores epidemiológicos y etiológicos. La escasez de profesionales sanitarios en muchas de las áreas afectadas constituye otro de los obstáculos para una detección y atención adecuadas.
La difusión del noma por parte de la FDI refuerza así la consideración de esta enfermedad como un problema en el que convergen salud bucodental, nutrición, pobreza, acceso a la asistencia sanitaria y desigualdad social, y plantea la colaboración entre instituciones sanitarias, organizaciones académicas y entidades gubernamentales como una vía para avanzar en su prevención y control.