La periodontitis sigue aumentando a nivel mundial pese a ser en gran medida prevenible. Actualmente, más de 1.100 millones de personas la padecen, una cifra que ha encendido las alarmas entre la comunidad científica, que pide un cambio urgente hacia la prevención. Este fue uno de los mensajes clave del webinar internacional “Global Experts take on The Periodontal Disease Crisis”, celebrado en el marco del Día Mundial de la Salud Bucal y promovido por la iniciativa ‘Principles For Oral Health’, impulsada por la Fundación SEPA en colaboración con LISTERINE®.
El encuentro reunió a destacados especialistas: el doctor Mariano Sanz (España), la doctora Elena Figuero (España), el doctor Gustavo Ávila-Ortíz (Estados Unidos) y el doctor Iain Chapple (Reino Unido), quienes analizaron los principales retos en torno a las enfermedades periodontales.
Durante su intervención, el doctor Gustavo Ávila-Ortíz advirtió de la magnitud del problema a escala global. “Si analizamos los datos mundiales, las cifras son preocupantes. La prevención no puede ser pasiva ni reactiva, debe ser proactiva y considerando al paciente en su totalidad”, subrayó.
Los datos respaldan esta preocupación. La prevalencia de periodontitis grave ha pasado del 11,2% en 2017 al 12,5% en 2021-2022, y se prevé que alcance el 13,1% en 2030. Aunque en algunos países como Estados Unidos la incidencia parece estabilizarse, la tendencia global sigue al alza.
Por su parte, el profesor Iain Chapple fue contundente al señalar la necesidad de un cambio de enfoque. “Nos enfrentamos a una verdadera pandemia de enfermedades periodontales. El modelo tradicional de tratar la enfermedad cuando ya está desarrollada no funciona; debemos actuar antes, centrarnos en la prevención y en la gingivitis”, afirmó.
En esta línea, los expertos coincidieron en que la gingivitis es la antesala de la periodontitis y el punto clave de intervención. “Intervenir en fases tempranas evita tratamientos complejos y mejora el pronóstico”, insistieron.

El profesor Mariano Sanz, catedrático de Periodoncia, puso el acento en la importancia de la detección precoz y el acceso a la atención sanitaria. “El principal problema es que muchos pacientes acuden cuando la enfermedad está avanzada, lo que requiere tratamientos más complejos y no siempre accesibles”, explicó. Asimismo, destacó la necesidad de reforzar la formación de los profesionales y mejorar las herramientas diagnósticas. “No hay salud sin salud oral, pero todavía queda camino para integrar plenamente la higiene bucal en los estilos de vida saludables”, añadió.
Por su parte, la doctora Elena Figuero abordó el papel del control del biofilm y las medidas complementarias. “El control mecánico de la placa es fundamental, pero en muchos casos no es suficiente. El uso de antisépticos como complemento ha demostrado ser eficaz para reducir la inflamación gingival”, señaló. Figuero también advirtió de que estos productos deben utilizarse bajo recomendación profesional y adaptarse a cada paciente. “Es importante identificar quiénes se beneficiarán más, teniendo en cuenta factores clínicos y generales”, puntualizó.
Los expertos coincidieron en que hasta el 95% de los problemas gingivales leves pueden prevenirse con una adecuada higiene oral y atención primaria. Sin embargo, la falta de adherencia a estas medidas sigue siendo uno de los principales obstáculos.
En conclusión, el aumento de la periodontitis plantea un desafío global que exige una respuesta centrada en la prevención, la educación y la detección precoz, con el objetivo de frenar una enfermedad que impacta de forma significativa en la salud y calidad de vida de millones de personas.