Durante la presentación del informe de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, anunció que el Gobierno trabaja en una hoja de ruta específica para impulsar la industrialización del sector, fomentar la producción local y reforzar la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i), con el objetivo de crear un ecosistema más competitivo, resiliente y sostenible.
El informe destaca el perfil mayoritariamente pyme del sector: el 93% de las empresas son pequeñas y medianas, mientras que solo el 7% son grandes compañías. Cataluña lidera la concentración de fabricantes con el 37% del total, seguida por Madrid (20,7%), Comunidad Valenciana (13%) y País Vasco (8%), regiones que destacan por su capacidad para atraer talento e inversión.
La innovación es uno de los principales motores del sector. Las empresas invierten conjuntamente 344 millones de euros anuales en I+D+i y registraron 163 patentes en 2024, un 14% más que el año anterior. Además, el 85% cuenta con departamentos de innovación y existen más de 170 centros productivos y de investigación en el país.
El sector también destaca por la calidad del empleo. Las empresas fabricantes emplean directamente a cerca de 19.000 personas, con un 96% de contratos indefinidos, muy por encima de la media nacional. Asimismo, el 44% de los puestos están ocupados por mujeres, una cifra significativamente superior a la media industrial.
En el ámbito internacional, las exportaciones crecen de forma sostenida —un 8% en 2024—, con la Unión Europea como principal destino (60%), seguida de Norteamérica (14%), siendo Estados Unidos el mayor mercado individual. Sin embargo, España mantiene una balanza comercial negativa y depende en gran medida de la importación de tecnología sanitaria, lo que evidencia la necesidad de reforzar la producción nacional.
El informe advierte de importantes obstáculos para el desarrollo del sector, especialmente la elevada carga burocrática y la sobrerregulación. Un 29% de las empresas presenta resultados negativos, cifra que aumenta entre las microempresas, donde solo la mitad es rentable. Ante esta situación, Fenin propone medidas como un plan nacional de industrialización, simplificación regulatoria, incentivos fiscales, mayor apoyo a pymes, impulso a la internacionalización y refuerzo de la calidad en la contratación pública.
El estudio concluye que reforzar el tejido industrial, impulsar la innovación y facilitar el crecimiento empresarial serán claves para garantizar la competitividad y la autonomía estratégica de la tecnología sanitaria española en un contexto global incierto.