España ha alcanzado los 43.672 dentistas colegiados en 2025, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, lo que representa un incremento del 1,9% respecto al año anterior. Esta cifra consolida la tendencia de crecimiento sostenido de la profesión odontológica en el país .
El aumento del número de profesionales viene acompañado de un cambio estructural relevante: la feminización progresiva de la odontología. Actualmente, 26.159 dentistas colegiados son mujeres, lo que supone el 59,9% del total, frente a los 17.513 hombres, que representan el 40,1%. Esta evolución refleja una transformación ya consolidada en las nuevas generaciones de profesionales sanitarios.
Desde el punto de vista territorial, la distribución de dentistas colegiados muestra una clara concentración en determinadas comunidades autónomas. La Comunidad de Madrid lidera el ranking con 9.707 profesionales, seguida de Andalucía (7.154) y Cataluña (6.507). A continuación, se sitúan la Comunitat Valenciana, con 4.852 dentistas; Galicia, con 2.590; y el País Vasco, con 2.013.
En el resto del territorio, las cifras también evidencian una presencia significativa, aunque más moderada. Canarias cuenta con 1.705 dentistas colegiados, Castilla y León con 1.704, la Región de Murcia con 1.415 y Aragón con 1.113. Por debajo del millar se encuentran Illes Balears (1.025), Castilla-La Mancha (982) y el Principado de Asturias (980), mientras que Extremadura (665), Cantabria (492), la Comunidad Foral de Navarra (397) y La Rioja (272) presentan cifras más reducidas. Cierran la lista Melilla, con 55 profesionales, y Ceuta, con 44.
Ante este escenario, el Consejo General de Dentistas ha subrayado la necesidad de analizar este crecimiento desde una perspectiva estratégica. Su presidente, el Dr. Óscar Castro Reino, advierte de que el incremento constante del número de dentistas debe ir acompañado de una adecuada planificación de los recursos humanos sanitarios. “El aumento anual de egresados en Odontología, que ronda los 2.000 nuevos profesionales, puede resultar insostenible si no se ajusta a las necesidades reales de la población y a la capacidad del mercado laboral”, señala. En este sentido, también apunta al impacto de la expansión de plazas universitarias, especialmente en centros privados, como uno de los factores que contribuyen a este desequilibrio.
El Consejo General insiste en que este crecimiento no debe interpretarse únicamente como un dato positivo en términos cuantitativos, sino como un indicador que requiere una reflexión profunda sobre el modelo formativo y asistencial. Entre los principales retos destacan la garantía de una formación universitaria de calidad, la adecuada inserción laboral de los jóvenes profesionales y el mantenimiento de estándares asistenciales óptimos.
Asimismo, se pone el foco en la necesidad de evitar una posible sobreoferta de dentistas que pueda derivar en precarización laboral o afectar a la calidad de la atención bucodental. “El objetivo no es limitar el acceso a la profesión, sino asegurar un desarrollo equilibrado y sostenible que beneficie tanto a los profesionales como a los pacientes”, concluye Castro.