Recientemente, el secretario de Salud de EEUU, Robert F. Kennedy Jr., elogió al estado de Utah por prohibir la adición de flúor al agua potable. También solicitó una reevaluación de las recomendaciones sobre la fluoración del agua comunitaria. En los últimos tiempos ha habido críticas a esta práctica, alegando posibles efectos adversos para la salud infantil, como un menor peso al nacer o un mayor riesgo de parto prematuro. Por ello, un equipo internacional de investigación ha estudiado si la ingesta de flúor a través del agua potable podría tales efectos. El análisis se basó en datos de aproximadamente 11,5 millones de nacimientos en EE. UU. durante 21 años.
El resultado es claro: “No encontramos ningún efecto negativo”, afirma el Dr. Benjamin Krebs, autor principal del estudio, publicado en la revista JAMA Network Open . Ni el peso promedio al nacer, ni la duración del embarazo, ni el riesgo de parto prematuro mostraron diferencias apreciables al comparar los cambios antes y después de la introducción de la fluoración del agua comunitaria con los de las regiones que no la introdujeron.
Para su análisis, los investigadores evaluaron datos de más de 670 condados de los EE. UU. recopilados entre 1968 y 1988. Compararon los nacimientos antes y después de la introducción de la fluoración del agua comunitaria y relacionaron estos cambios con regiones sin fluoración, a fin de tener en cuenta las diferencias regionales, así como las tendencias temporales más amplias.
“El peso al nacer es un indicador reconocido de la salud del recién nacido”, explica Krebs. “Es especialmente adecuado para investigar los posibles efectos durante el embarazo, sobre todo porque sabemos con exactitud cuánto tiempo estuvieron expuestos los fetos al flúor”. Con sus hallazgos, los investigadores respaldan las recomendaciones de las autoridades para promover la prevención de la caries.