El estudio, dirigido por científicos del Broad Institute y Mass General Brigham, encontró la relación de la genética humana en la abundancia de microbios en la boca. Los investigadores descubrieron interacciones de genoma a genoma entre el ADN humano y el ADN del microbioma oral. Por ejemplo, encontraron que un gen humano, AMY1 , estaba fuertemente vinculado a la composición de la comunidad microbiana oral, e incluso con el uso de dentaduras postizas, lo que sugiere que la relación entre este gen y las bacterias en la boca juega un papel en la salud bucal. El artículo, publicado en Nature , es un análisis de la colección más grande de perfiles de microbioma oral hasta la fecha.
“La abundancia de muchas especies bacterianas en nuestra boca está fuertemente influenciada por la genética humana”, afirma Po-Ru Loh, autor principal del estudio, miembro asociado del Broad y profesor asociado de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital Brigham and Women’s. “Sabemos que el entorno microbiano en la boca de una persona será muy diferente al de otra debido a muchos factores, pero la genética es uno de los más importantes”.
Boca a boca
El equipo analizó secuencias genómicas completas del ADN derivado de la saliva de más de 12.500 individuos. Normalmente, el ADN microbiano en muestras humanas se descarta, pero el equipo encontró una nueva función para los datos bacterianos secuenciados junto con cada genoma humano. Midieron la abundancia de 439 especies microbianas comunes y encontraron 11 regiones del genoma humano asociadas con diferencias en los niveles de docenas de especies de bacterias en la boca. “También descubrimos que los mismos 11 loci humanos influyen en la selección natural de docenas de genes bacterianos diferentes, por lo que parece que hay mucha interacción entre la genética humana y el microbioma oral“, asegura el primer autor del estudio, Nolan Kamitaki, estudiante de posgrado en Broad y la Facultad de Medicina de Harvard.
En particular, los científicos encontraron la relación más fuerte entre una variante genética que rompe el gen FUT2 , que previamente se ha vinculado a la composición del microbioma intestinal, y los niveles de 58 especies bacterianas orales.
Los investigadores también aprovecharon datos del Biobanco del Reino Unido para analizar cómo las interacciones entre humanos y bacterias se relacionan con la salud bucal. Una de las asociaciones más consistentes que observaron involucró al gen AMY1, que codifica una enzima digestiva presente en la saliva que descompone el almidón en azúcar. El equipo descubrió un vínculo entre el número de copias de este gen en el genoma de una persona y un cambio en la abundancia de más de 40 especies bacterianas orales, muchas de las cuales se alimentan de azúcares y con el tiempo forman placa. Basándose en el análisis de datos de su biobanco, descubrieron que esta misma variación en el gen AMY1 se correlacionaba con un aumento en el uso de dentaduras postizas, lo que sugiere que tener más copias del gen puede conducir a tasas más altas de caries al cambiar la ecología de la microbiota en la boca.