Un ensayo clínico aleatorizado de gran escala ha demostrado que la mejora sistemática de la higiene bucal en pacientes hospitalizados puede reducir en aproximadamente un 60 % el riesgo de neumonía nosocomial no asociada a ventilación mecánica (NV-HAP), una de las infecciones más frecuentes y graves en el entorno hospitalario.
El estudio, denominado HAPPEN (Hospital-Acquired Pneumonia Prevention Study), fue presentado en ESCMID Global 2026 y constituye el mayor ensayo clínico multicéntrico realizado hasta la fecha sobre esta intervención en contexto hospitalario. Incluyó a 8.870 pacientes ingresados en nueve salas de tres hospitales australianos durante un periodo de 12 meses, finalizado en agosto de 2025.
La NV-HAP se desarrolla al menos 48 horas después del ingreso hospitalario en pacientes que no requieren ventilación mecánica. A pesar de su elevada incidencia y de su impacto en mortalidad, estancia hospitalaria y costes sanitarios, históricamente ha recibido menos atención investigadora que otras infecciones respiratorias asociadas a la atención sanitaria.
El diseño del estudio fue de tipo cuña escalonada, lo que permitió implementar progresivamente la intervención en las distintas salas. Durante la fase de intervención, los pacientes recibieron desde el ingreso un kit de higiene oral —cepillo, pasta dental y materiales educativos— junto con acceso a recursos digitales. Paralelamente, el personal sanitario fue formado mediante sesiones presenciales y apoyo práctico orientado a integrar el cuidado bucodental en la rutina asistencial.
Los resultados evidenciaron una mejora sustancial en las prácticas clínicas: la proporción de pacientes que recibieron cuidados orales pasó del 15,9 % en el grupo control al 61,5 % en el grupo intervención. Además, la frecuencia media de higiene alcanzó 1,5 veces al día, según auditorías realizadas durante el estudio.
Este cambio en la práctica se tradujo en un impacto clínico significativo. La incidencia de NV-HAP descendió de 1,00 a 0,41 casos por cada 100 días de hospitalización en riesgo, lo que representa una reducción cercana al 60 %. Se trata de una disminución estadísticamente significativa con potencial para transformar protocolos de prevención de infecciones.
El profesor Brett Mitchell, autor principal del estudio, destacó que uno de los principales logros fue superar barreras estructurales previamente identificadas, como la falta de acceso a productos adecuados, el desconocimiento del vínculo entre salud oral y neumonía, y las prioridades clínicas competitivas.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la relación entre higiene bucal y neumonía se explica por la aspiración de secreciones orofaríngeas contaminadas hacia el tracto respiratorio inferior. En pacientes hospitalizados, especialmente aquellos con dificultades para eliminar secreciones, la cavidad oral actúa como reservorio de patógenos respiratorios. La reducción de la carga microbiana mediante higiene oral adecuada disminuiría, por tanto, el riesgo de infección pulmonar.
Los resultados del estudio refuerzan recomendaciones ya presentes en algunas guías clínicas, aunque hasta ahora sustentadas en evidencia limitada. Este ensayo aporta datos robustos que podrían impulsar la adopción generalizada de programas estructurados de cuidado bucodental en hospitales.
De cara al futuro, los investigadores subrayan la necesidad de evaluar estrategias de implementación sostenibles y adaptadas a diferentes entornos asistenciales. La integración efectiva de la odontología en la atención hospitalaria emerge así como un elemento clave para mejorar la seguridad del paciente y reducir la carga de infecciones nosocomiales.