La pérdida de dientes no solo dificulta comer, sino que también puede dificultar el pensamiento. Un nuevo estudio de la Universidad de Hiroshima, publicado en Archives of Oral Biology, muestra que los ratones mayores a los que les faltan muelas experimentan un deterioro cognitivo medible, incluso con una nutrición perfectamente equilibrada.
“La pérdida de dientes es común en las poblaciones que envejecen, pero su impacto neurológico directo no está claro”, afirma Rie Hatakeyama, investigador postdoctoral en la Escuela de Posgrado de Ciencias Biomédicas y de la Salud de la Universidad de Hiroshima (HU) y primer autor del estudio. “Nuestro estudio examina si la pérdida de dientes en sí misma, independientemente de una deficiencia nutricional como una dieta baja en proteínas, puede causar un deterioro cognitivo en ratones machos”.
Para explorar cómo la capacidad masticatoria y la nutrición influyen conjuntamente en el cerebro, el equipo de investigación utilizó ratones machos con tendencia al envejecimiento y los asignó a una de cuatro condiciones: una dieta rica en proteínas sin extracción dental, una dieta baja en proteínas sin extracción, extracción de muelas con una dieta rica en proteínas y una extracción de muelas con una dieta baja en proteínas. Después de seis meses, los ratones se sometieron a pruebas de comportamiento y análisis detallados de su tejido cerebral para detectar marcadores de inflamación, pérdida neuronal y expresión génica relacionada con la muerte celular.
Los resultados fueron sorprendentes: los ratones que perdieron sus muelas mostraron un deterioro significativo de la memoria a pesar de que recibieron la misma dieta que los grupos de control. “Esto sugiere que la reducción de la estimulación masticatoria, y no la ingesta de proteínas, contribuye al deterioro cognitivo”, asegura Hatakeyama. “Es sorprendente que un evento periférico en la boca pueda afectar tan profundamente al sistema nervioso central”.
El análisis del tejido cerebral respaldó estos hallazgos conductuales. Los resultados no mostraron ningún efecto de interacción entre la pérdida de dientes y una dieta baja en proteínas sobre los niveles de la proporción de ARNm Bax/Bcl-2, un marcador que representa la muerte celular frente a la supervivencia. En cambio, la pérdida de dientes por sí sola aumentó significativamente esta proporción, lo que indica un cambio hacia la actividad proapoptótica, o promotora de la muerte celular, en el cerebro. La pérdida de dientes causó inflamación y pérdida celular en las regiones CA1 y del giro dentado del hipocampo, áreas esenciales para la formación y el almacenamiento de la memoria.
Este estudio se suma a la creciente evidencia de que la salud bucal está profundamente conectada con la salud del cerebro y que proteger la capacidad de masticar puede ser una estrategia simple pero poderosa para preservar la función cognitiva más adelante en la vida. “Nuestro objetivo final es demostrar, en humanos, que mantener o restaurar la masticación a través del tratamiento protésico puede ayudar a prevenir o retrasar el deterioro cognitivo en los ancianos“, indica Hatakeyama.