La hipofosfatasia es una enfermedad hereditaria poco frecuente asociada a una alteración de la mineralización de huesos y dientes. Aunque la pérdida prematura de dientes, especialmente de la dentición temporal, puede constituir una manifestación inicial de la enfermedad, la expresión clínica oral presenta diferencias entre pacientes. Los mecanismos responsables de esta variabilidad han sido analizados mediante nuevos modelos experimentales desarrollados por investigadores de la Universidad de Osaka.
El equipo introdujo tres variantes del gen ALPL identificadas previamente en pacientes con hipofosfatasia y desarrolló modelos de ratón destinados a reproducir diferentes formas de la enfermedad. El análisis se centró especialmente en dos modelos correspondientes a fenotipos relativamente leves, con el objetivo de caracterizar las alteraciones de los dientes y de las estructuras que participan en su soporte. En ambos modelos se observó una reducción de la densidad del hueso situado alrededor de las piezas dentales, acompañada de alteraciones en los tejidos de soporte. Estos cambios se detectaron pese a que las manifestaciones esqueléticas generales podían ser limitadas.
Alteraciones en dentina, cemento y esmalte
Uno de los modelos estudiados portaba la variante p.R184W. En este caso, las alteraciones esqueléticas en otras regiones del organismo fueron poco evidentes. Sin embargo, el análisis de los tejidos dentales mostró anomalías en la dentina, el cemento y las estructuras de soporte dental.
El segundo modelo, asociado a las variantes c.1559delT y p.F327L, presentó cambios esqueléticos leves junto con una afectación dental más extensa. Los investigadores identificaron una reducción de la mineralización tanto del esmalte como de la dentina, además de un menor grosor de la dentina.
Los resultados muestran que la intensidad de las manifestaciones dentales no necesariamente se corresponde con la magnitud de las alteraciones esqueléticas observadas. Esta diferencia resulta especialmente relevante en las formas leves de hipofosfatasia, en las que los signos orales pueden adquirir un mayor peso dentro de la presentación clínica.
El estudio también examinó los niveles de fosfatasa alcalina tisular no específica (TNAP), enzima implicada en el proceso de mineralización de huesos y dientes. Las diferencias observadas entre los modelos no pudieron explicarse únicamente mediante los niveles sanguíneos de TNAP.
Según los investigadores, los resultados indican que la variante genética concreta de ALPL también interviene en la determinación del fenotipo dental. Esta relación podría contribuir a explicar por qué pacientes con hipofosfatasia pueden presentar manifestaciones orales de diferente intensidad y distribución. “Algunos pacientes son diagnosticados solo después de que se les caen los dientes de leche prematuramente, aunque prácticamente no presenten síntomas óseos”, señala la profesora asociada Rena Okawa.
Implicaciones para la atención odontológica
Los modelos desarrollados por la Universidad de Osaka proporcionan una herramienta experimental para estudiar los mecanismos implicados en la pérdida dental asociada a la hipofosfatasia. Los investigadores plantean su utilización para analizar estrategias destinadas a preservar el hueso maxilar que rodea los dientes y prevenir la pérdida de piezas. Asimismo, estos modelos podrían emplearse para estudiar la respuesta a procedimientos odontológicos en pacientes con la enfermedad, incluida la ortodoncia, y analizar las condiciones que permitan desarrollar tratamientos adaptados a los diferentes patrones de afectación oral.
La presencia de manifestaciones dentales antes de que aparezcan alteraciones esqueléticas evidentes sitúa además la exploración odontológica como un elemento potencialmente relevante en la identificación de pacientes con formas leves de hipofosfatasia. La pérdida prematura de dientes y las alteraciones de la mineralización dental pueden constituir, en determinados casos, signos iniciales de la enfermedad.