El tratamiento odontológico de pacientes con hemofilia exige una actualización constante de conocimientos y protocolos clínicos para garantizar procedimientos seguros. Así lo pone de manifiesto una minirrevisión publicada en The Open Medicine Journal, que sintetiza la evidencia científica disponible y las recomendaciones actuales sobre el abordaje de estos pacientes, en un contexto marcado por la aparición de nuevas opciones terapéuticas que están transformando la práctica clínica.
El trabajo, liderado por el Dr. Amit Kumar, del Departamento de Odontología de Salud Pública del Santosh Dental College (India), reúne además las aportaciones de especialistas de distintos centros académicos del país con el objetivo de ofrecer una guía práctica dirigida a odontólogos que, en muchos casos, carecen de experiencia en el tratamiento de personas con trastornos hereditarios de la coagulación.
Los autores advierten de que la escasa exposición clínica a pacientes con hemofilia continúa traduciéndose en retrasos asistenciales, derivaciones innecesarias e importantes diferencias en la práctica clínica. En los casos más desfavorables, esta falta de preparación puede favorecer complicaciones hemorrágicas tras procedimientos odontológicos habituales que, con una planificación adecuada, podrían realizarse con seguridad.
La revisión recuerda que una intervención tan frecuente como una extracción dental, un raspado y alisado radicular o determinados bloqueos anestésicos pueden representar un riesgo significativo para estos pacientes. La hemofilia A, causada por la deficiencia del factor VIII de coagulación, constituye la forma más frecuente de la enfermedad y afecta aproximadamente a uno de cada 5.000 varones. La hemofilia B, asociada al déficit del factor IX, presenta una menor prevalencia, aunque ambas incrementan el riesgo de hemorragias prolongadas tras procedimientos que afectan a tejidos blandos o estructuras óseas.
En este contexto, la evaluación preoperatoria adquiere un papel determinante. Los autores subrayan la necesidad de identificar el tipo y la gravedad de la hemofilia, valorar los niveles residuales de los factores de coagulación y determinar la posible presencia de inhibidores frente a la terapia sustitutiva, ya que todos estos aspectos condicionan la planificación clínica y la estrategia hemostática.
La reposición de los factores de coagulación continúa siendo el pilar fundamental del tratamiento preoperatorio, siempre bajo la coordinación del hematólogo responsable del paciente. A ello deben sumarse medidas locales de control del sangrado, como el empleo de suturas reabsorbibles, esponjas de colágeno o gelatina, adhesivos de fibrina y colutorios con ácido tranexámico, destinados a favorecer la estabilidad del coágulo durante el proceso de cicatrización.
No obstante, la revisión destaca que el panorama terapéutico está evolucionando con rapidez. Entre las novedades figuran los concentrados de factores de coagulación de vida media prolongada, el anticuerpo biespecífico emicizumab —que reproduce la función del factor VIII— y las terapias génicas actualmente en desarrollo clínico, capaces de modificar de forma sustancial la respuesta hemorrágica de estos pacientes. Estas innovaciones obligan a adaptar los protocolos odontológicos y a mantener una estrecha coordinación entre odontólogos y hematólogos.
Asimismo, los autores señalan el potencial de los láseres dentales como herramienta para reducir el sangrado intraoperatorio en procedimientos sobre tejidos blandos. La publicación incorpora además una tabla de consulta rápida con recomendaciones sobre evaluación pretratamiento, indicaciones específicas según el procedimiento, medidas hemostáticas, prescripción farmacológica y cuidados postoperatorios.
La prevención constituye otro de los mensajes centrales del trabajo. El temor al sangrado durante el cepillado o el uso del hilo dental favorece una peor higiene oral entre estos pacientes, incrementando la incidencia de caries y enfermedad periodontal y aumentando, en consecuencia, la necesidad de tratamientos invasivos. Por ello, los investigadores defienden reforzar la atención preventiva mediante revisiones periódicas, aplicaciones tópicas de flúor y selladores de fosas y fisuras.
Finalmente, la revisión insiste en que la colaboración multidisciplinar y la formación continuada son esenciales para reducir la variabilidad asistencial. También recuerda que el paracetamol debe considerarse el analgésico de elección, evitando la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos por su efecto sobre la función plaquetaria y el incremento del riesgo de sangrado. Aunque los autores reconocen que se trata de una revisión narrativa y reclaman estudios de mayor calidad metodológica, consideran prioritario avanzar hacia protocolos clínicos estandarizados que permitan ofrecer una atención odontológica más segura y homogénea a los pacientes con hemofilia.