Un chicle desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y de la Universidad de Pensilvania ha demostrado en experimentos de laboratorio capacidad para reducir de forma selectiva dos bacterias relacionadas con el carcinoma de células escamosas de boca y cuello. La formulación consiguió eliminar el 99,97 por ciento de Porphyromonas gingivalis y Fusobacterium nucleatum bajo condiciones experimentales.
El carcinoma de células escamosas de boca y cuello engloba tumores que pueden afectar a diferentes estructuras de la cavidad oral, las amígdalas, la faringe y la laringe. Entre los factores de riesgo conocidos figuran el consumo de tabaco y alcohol, mientras que determinadas localizaciones también presentan asociación con la infección por el virus del papiloma humano (VPH). La investigación se centra en la relación entre estos tumores y la microbiota oral. P. gingivalis y F. nucleatum han sido detectadas en concentraciones elevadas en pacientes con carcinoma de células escamosas y se han relacionado con procesos inflamatorios y periodontales. La presencia de P. gingivalis, además, se ha asociado con enfermedades de las encías y otras alteraciones sistémicas.
El principal desafío para intervenir sobre estas bacterias es hacerlo sin alterar de manera indiscriminada la microbiota oral. La boca alberga numerosas especies beneficiosas, por lo que el empleo generalizado de agentes antimicrobianos puede afectar también a microorganismos que cumplen funciones relevantes.
La solución planteada por el equipo investigador combina dos mecanismos. El primero utiliza una lectina obtenida de las habas, una proteína capaz de reconocer determinados azúcares presentes en la superficie de algunas bacterias. Al masticar el producto, P. gingivalis y F. nucleatum quedan adheridas al chicle y pueden ser eliminadas al desecharlo.
Los experimentos mostraron además que el material retenía hasta el 80 por ciento del VPH presente en las muestras de saliva analizadas. Este resultado apunta a una posible reducción de la carga viral en la cavidad oral, pero no demuestra que el chicle pueda prevenir la infección por VPH ni los tumores asociados al virus.
El segundo componente es la protegrina-1, un péptido antimicrobiano identificado en el sistema inmunitario de los cerdos. Su mecanismo de acción consiste en alterar las membranas bacterianas mediante la formación de poros, comprometiendo la integridad de los microorganismos.
La combinación de ambos componentes permitió alcanzar una eliminación del 99,97 por ciento de las dos bacterias objetivo en los ensayos realizados, mientras que otras especies de la microbiota oral, como los estreptococos, no resultaron afectadas en la misma medida. Los resultados son todavía preclínicos. Los experimentos se realizaron en laboratorio y en condiciones diseñadas para reproducir determinadas características del entorno bucal, pero no equivalen a un ensayo clínico. Por el momento, tampoco se ha demostrado que el producto pueda tratar o prevenir el cáncer en seres humanos.