Un estudio nacional de registro realizado por investigadores de la Universidad de Oulu (Finlandia) ha analizado la incidencia de osteonecrosis mandibular relacionada con medicamentos (MRONJ) en pacientes con cáncer de mama metastásico sometidos a tratamiento antirresortivo, así como los factores asociados a su aparición. Los resultados, publicados en Clinical Oral Investigations, muestran que el 12,6 % de los pacientes tratados exclusivamente con denosumab desarrolló osteonecrosis mandibular durante el seguimiento. Entre quienes recibieron inicialmente bisfosfonatos y posteriormente cambiaron a denosumab, la incidencia alcanzó el 15,3 %. En cambio, esta complicación se diagnosticó en una pequeña proporción de los pacientes tratados únicamente con bisfosfonatos.
Los medicamentos antirresortivos constituyen una parte importante del abordaje del cáncer de mama con metástasis óseas, al contribuir a prevenir complicaciones esqueléticas. Sin embargo, su administración puede asociarse con osteonecrosis de los maxilares, un efecto adverso cuya incidencia no se había investigado previamente en esta población finlandesa.
Relación con los procedimientos odontológicos
La investigación también identificó asociaciones entre determinados tratamientos dentales relacionados con infecciones orales y el desarrollo de osteonecrosis mandibular. Concretamente, las extracciones dentales y los tratamientos de conductos se asociaron con un mayor riesgo de aparición de esta complicación. No obstante, los investigadores precisan que el número de pacientes sometidos a endodoncia fue reducido, por lo que los resultados no permiten establecer una relación causal entre el procedimiento y la osteonecrosis.
Miika Kujanpää, investigadora doctoral de la Universidad de Oulu, señala que los hallazgos no justifican modificar o suspender automáticamente los tratamientos antirresortivos ni evitar intervenciones odontológicas necesarias. La evaluación debe considerar individualmente los beneficios y riesgos terapéuticos. Asimismo, destaca la importancia de identificar y tratar las posibles fuentes de infección oral antes de iniciar la medicación, mantener la vigilancia bucodental durante su administración y establecer una colaboración estrecha entre oncólogos y odontólogos.
Un seguimiento poblacional hasta 2020
El trabajo consistió en un estudio retrospectivo de registro nacional que combinó información del Instituto Finlandés de Salud y Bienestar (THL) y la Institución de Seguridad Social de Finlandia (Kela). La muestra incluyó 652 pacientes con cáncer de mama y metástasis óseas que recibieron tratamiento antirresortivo entre 2013 y 2015. Su evolución se examinó hasta finales de 2020. Los autores consideran necesario investigar la influencia de la dosis, duración y exposición acumulada a estos medicamentos, así como precisar la secuencia temporal entre infecciones orales, procedimientos dentales y osteonecrosis. También subrayan que los seguimientos breves pueden infraestimar su incidencia y plantean evaluar hasta qué punto la atención odontológica preventiva y planificada puede reducir el riesgo de desarrollar esta complicación.