Además, la investigación revela que este riesgo no es homogéneo, sino que presenta diferencias relevantes según la raza y el sexo. Los resultados han sido publicados en The Journal of Nutrition, Health and Aging.
El trabajo ha sido liderado por Katherine Kwong, autora principal y miembro del Departamento de Desarrollo Humano del Connecticut College, en colaboración con investigadores de la Universidad de Tulane, la Universidad de California en San Diego, la Universidad de Yunnan, la Universidad del Sur de Illinois y el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Luisiana.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron datos de 1.227 participantes procedentes de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) correspondientes al periodo 2009-2014. Los resultados mostraron que casi la mitad de los adultos mayores incluidos (48,7 %) presentaban algún grado de periodontitis. Además, un porcentaje muy elevado, el 77,9 %, no alcanzaba una ingesta adecuada de licopeno, un carotenoide con propiedades antioxidantes presente principalmente en tomates y otros frutos rojos.
Tras ajustar los datos por variables como edad, sexo, raza, hábito tabáquico y nivel educativo, el análisis reveló que los adultos mayores con una ingesta suficiente de licopeno presentaban aproximadamente un tercio de las probabilidades de desarrollar periodontitis grave en comparación con aquellos con una ingesta insuficiente. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que ciertos componentes de la dieta podrían desempeñar un papel protector frente a la enfermedad periodontal avanzada.
El estudio también puso de manifiesto importantes desigualdades en el riesgo de enfermedad. La periodontitis grave fue más frecuente en hombres que en mujeres, y significativamente más común en adultos negros no hispanos que en adultos blancos no hispanos. En concreto, los adultos negros no hispanos presentaron casi el triple de probabilidades de sufrir periodontitis grave, mientras que las mujeres mostraron un riesgo notablemente menor en comparación con los hombres.
Entre los hallazgos más destacados, se observó que, en el grupo de adultos blancos no hispanos, tanto el sexo femenino como una ingesta adecuada de licopeno se asociaron con un menor riesgo de periodontitis grave. Sin embargo, esta misma asociación no se identificó en el grupo de adultos negros no hispanos, lo que sugiere que los factores de riesgo y protección podrían variar entre distintos grupos poblacionales.
Los autores concluyen que el licopeno dietético podría ser un factor modificable relevante en la prevención de la enfermedad periodontal grave en adultos mayores. No obstante, advierten que, al tratarse de un estudio transversal, no es posible establecer una relación causal directa. Por ello, recomiendan la realización de estudios longitudinales y ensayos clínicos controlados que permitan determinar si el aumento de la ingesta de licopeno puede reducir el riesgo o frenar la progresión de la periodontitis, teniendo en cuenta las diferencias raciales y de género observadas.