La presencia de bacterias asociadas a la enfermedad periodontal podría desempeñar un papel en el desarrollo de la estenosis calcificada de la válvula aórtica (CAVS), según una investigación preliminar presentada durante las Sesiones Científicas de Ciencias Cardiovasculares Básicas 2026 de la Asociación Americana del Corazón (AHA), celebradas en Boston. El trabajo aporta nuevos datos sobre una posible vía biológica que conectaría la infección periodontal crónica con una de las enfermedades valvulares cardíacas más frecuentes y graves.
La estenosis calcificada de la válvula aórtica se caracteriza por el engrosamiento y la calcificación progresiva de esta estructura, lo que limita el flujo sanguíneo desde el corazón hacia el resto del organismo. En sus fases iniciales puede permanecer asintomática, aunque su progresión puede provocar fatiga, dolor torácico, disnea, síncope, insuficiencia cardíaca e incluso muerte prematura. En la actualidad, el tratamiento de referencia para los casos graves continúa siendo el reemplazo valvular, ya que no existen terapias farmacológicas capaces de prevenir o retrasar la evolución de la enfermedad.
El estudio, desarrollado por investigadores del Hospital Fuwai, el Centro Nacional de Enfermedades Cardiovasculares, la Academia China de Ciencias Médicas y el Colegio Médico de la Unión de Pekín, se centró en Porphyromonas gingivalis, una de las principales bacterias implicadas en la periodontitis. Este microorganismo ya había sido relacionado previamente con procesos de inflamación sistémica y con diversas enfermedades cardiovasculares, entre ellas la aterosclerosis y la enfermedad coronaria.
Como parte de la investigación, los autores analizaron tejido de válvulas cardíacas humanas obtenido durante intervenciones de reemplazo valvular. Las muestras procedían tanto de pacientes con estenosis calcificada de la válvula aórtica como de personas con otras patologías valvulares. El análisis mostró una presencia significativamente mayor de P. gingivalis en las válvulas afectadas por CAVS respecto a las utilizadas como comparación.
Según explicó el coautor principal del estudio, Chenyang Li, este hallazgo llevó al equipo a profundizar en el posible papel de la bacteria en el desarrollo de la enfermedad valvular, al observar que, pese a no ser el microorganismo más abundante, sí presentaba una de las diferencias más marcadas entre ambos grupos de muestras.
Para investigar los posibles mecanismos implicados, los investigadores recurrieron posteriormente a un modelo experimental en ratones. Los animales fueron expuestos de forma repetida a bacterias P. gingivalis vivas o inactivadas por calor, con el objetivo de evaluar si la colonización bacteriana de la válvula aórtica favorecía la calcificación y el desarrollo de alteraciones compatibles con estenosis aórtica. Los resultados mostraron que la administración repetida de bacterias viables se asociaba con una mayor acumulación de P. gingivalis en las válvulas aórticas, un incremento de la calcificación del tejido valvular y la aparición de manifestaciones compatibles con la enfermedad. En cambio, el tratamiento preventivo con antibióticos redujo estos efectos en el modelo experimental.
Los investigadores también analizaron la respuesta inflamatoria desencadenada por la bacteria. En las células valvulares de los ratones observaron que P. gingivalis activaba la producción de interleucina-1 beta (IL-1β), una citocina implicada en la respuesta inflamatoria. Cuando esta vía fue eliminada genéticamente en los animales, tanto la calcificación valvular como las alteraciones funcionales disminuyeron de forma significativa, incluso en presencia de la bacteria.
Los autores consideran que estos resultados apuntan a una posible participación de la inflamación mediada por IL-1β en la relación entre la infección periodontal y la progresión de la estenosis calcificada de la válvula aórtica, aunque subrayan que será necesario confirmar estos mecanismos en estudios clínicos.
Desde la Asociación Americana del Corazón se destaca que esta investigación se suma a la evidencia existente sobre la relación entre salud bucodental y salud cardiovascular. En este contexto, la organización recuerda que los profesionales de la odontología pueden desempeñar un papel relevante en la detección precoz de enfermedades periodontales y en la identificación de pacientes con posibles factores de riesgo sistémicos.
Los investigadores señalan, no obstante, que los resultados deben interpretarse con cautela. Se trata de un estudio preliminar presentado como resumen científico, sin revisión por pares, por lo que sus conclusiones deberán ser confirmadas mediante publicaciones científicas y estudios clínicos en humanos. De hecho, el equipo ya ha iniciado un ensayo clínico destinado a evaluar con mayor profundidad la posible asociación entre la enfermedad periodontal y la estenosis calcificada de la válvula aórtica.