El protocolo GOMT (Guided Ortho-Muco-Gingival Therapy) desarrollado por el Dr. Antonio Liñares ha sido recientemente reconocido a nivel internacional tras alzarse con el premio en la competición de casos clínicos del International Osteology Symposium celebrado en Viena. Este galardón sitúa en el foco una propuesta terapéutica innovadora que busca mejorar los resultados estéticos en pacientes periodontales mediante la integración estratégica de ortodoncia y cirugía mucogingival.
Según explicó el propio Dr. Liñares durante una entrevista realizada en el congreso de SEPA Granada, este protocolo surge como respuesta a una limitación habitual en el tratamiento periodontal: la dicotomía entre salud y estética. “Cuando tratamos la periodontitis, eliminamos la inflamación y salvamos los dientes, pero muchas veces el paciente queda comprometido a nivel estético, con espacios interdentales o recesiones”, señala.
En este contexto, GOMT plantea una solución basada en modificar el momento clásico de intervención del injerto gingival. A diferencia de los enfoques tradicionales —que sitúan el injerto antes o después de la ortodoncia—, el protocolo propone realizarlo a la par que el tratamiento ortodóncico. Esta decisión no es casual, sino que responde a una lógica biológica y mecánica. “La idea es engrosar el periodonto mediante un injerto y aprovechar el movimiento dentario para guiar ese tejido”, explica Liñares. De este modo, los desplazamientos controlados de las raíces —especialmente movimientos de aproximación radicular e intrusión— favorecen una migración coronal de la encía y una mejora del recubrimiento.
El especialista compara este enfoque con técnicas como la BOPT, en las que el manejo del tejido blando es clave, pero añade el factor dinámico de la ortodoncia como elemento diferenciador. “Es como moldear el tejido blando a través del movimiento del diente”, resume. El resultado buscado es una mayor estabilidad y un mejor resultado estético, especialmente en términos de papila interdental.
No obstante, el propio Liñares reconoce que el protocolo se encuentra aún en una fase inicial desde el punto de vista científico. “Son casos clínicos, todavía no hay estudios que lo avalen con evidencia sólida”, admite, subrayando la dificultad de diseñar investigaciones estandarizadas en este tipo de pacientes debido a la variabilidad individual.
Uno de los retos principales para su implementación es la coordinación entre periodoncista y ortodoncista. El éxito del tratamiento depende en gran medida de los tiempos y de una comunicación fluida entre ambos profesionales. “Es fundamental saber cuándo intervenir y cómo planificar los movimientos. Por ejemplo, tras la cirugía, indicamos esperar unas seis semanas antes de iniciar ciertos movimientos ortodóncicos”, detalla. Además, se apuesta por fuerzas ligeras, movimientos lentos y periodos de estabilización que favorezcan la adaptación tisular.
En cuanto a la indicación clínica, el protocolo está orientado principalmente a pacientes periodontales con migraciones dentarias, diastemas o pérdida de soporte gingival. Aunque podrían emplearse alineadores, el Dr. Liñares se muestra cauto en estos casos: “En pacientes con hipermovilidad dental, prefiero brackets porque ofrecen un mayor control”.
El reconocimiento en Viena supone un impulso importante para la difusión del protocolo GOMT, que abre nuevas vías en el abordaje interdisciplinar de casos complejos. A la espera de mayor evidencia científica, la propuesta del Dr. Liñares introduce un cambio de paradigma: no solo tratar la enfermedad, sino optimizar el resultado estético aprovechando la biología y la mecánica de forma simultánea.