Actualmente, España cuenta con cerca de 43.000 dentistas para una población de 49 millones de habitantes, lo que sitúa la ratio en niveles medios-altos dentro de Europa. Sin embargo, menos del 4% ejerce en el ámbito público (1.600 dentistas). “No es suficiente de ninguna manera; el sistema está infradotado si queremos ofrecer una odontología pública de calidad”, subraya el Dr. Manuel Enciso Ripoll, dentista en el Sistema de Salud de la Consellería de Valencia y profesor del CEU Cardenal Herrera donde es responsable de Odontología Preventiva y Comunitaria, así como de Odontología Legal. Él ha analizado en su tesis doctora la realidad de la atención odontológica en los sistemas públicos.
El experto destaca la fuerte desigualdad territorial. “Cada comunidad autónoma tiene su propio modelo y su propia dotación, lo que genera grandes asimetrías en la atención”, afirma. En este sentido, recalca que “todas las comunidades son deficitarias, aunque en diferente medida, y algunas dependen de modelos mixtos o externalizados para cubrir necesidades”.
En los últimos años, el aumento del interés político por ampliar las prestaciones bucodentales ha sido notable. Para el Dr. Enciso Ripoll, este contexto es positivo, aunque plantea desafíos: “Es bueno que se hable más de odontología pública, pero ampliar servicios sin aumentar recursos humanos puede afectar a la calidad o aumentar las listas de espera”. A su juicio, el impulso también responde a estrategias internacionales: “La OMS está promoviendo un cambio de paradigma en salud bucodental, y los gobiernos están empezando a asumirlo”.
Uno de los aspectos más complejos es la evaluación de resultados entre los distintos modelos autonómicos. “No podemos saber si un modelo funciona mejor que otro porque faltan memorias y datos comparables; no hay una cultura de evaluación consolidada”, lamenta. Aun así, insiste en que el debate no debe centrarse únicamente en el modelo: “El problema no es si es público o privado, sino elegir un modelo claro, dotarlo adecuadamente y garantizar el acceso”.
En cuanto a financiación, destaca el incremento de fondos en los últimos años. “Desde 2022 se han destinado millones adicionales para ampliar la cartera de servicios, pero ahora las comunidades deben decidir cómo mantener ese impulso”, señala. Ejemplos como Cataluña y la Comunidad Valenciana evidencian diferencias significativas: “Para equipararse, Valencia necesitaría prácticamente duplicar su número de dentistas públicos”.
Respecto a los colectivos prioritarios, este profesor de CEU Cardenal Herrera apunta a varios grupos clave: “Los niños, las embarazadas, los pacientes oncológicos y las personas con diversidad funcional deben ser el foco inmediato”. En particular, destaca la importancia de la prevención: “Lo ideal sería intervenir incluso antes del embarazo para garantizar una salud bucodental óptima”.
Finalmente, el experto aborda el interés de los jóvenes profesionales por el sistema público. “No es tanto lo que los estudiantes quieren, sino lo que somos capaces de transmitirles; hay vida más allá de la odontología privada”, afirma. Aunque reconoce que muchos recién graduados optan inicialmente por el ejercicio privado, considera que el sistema público ganará atractivo: “Será cada vez más exigente y profesionalizado, pero también ofrecerá oportunidades y estabilidad que muchos acabarán valorando”.
En este contexto, el Dr. Enciso Ripoll concluye con una visión optimista: “La odontología pública tiene un enorme potencial de crecimiento, pero necesita planificación, inversión y una apuesta decidida para consolidarse como un pilar esencial del sistema sanitario”.