La formación en investigación se consolida como una necesidad creciente en Odontología. En este contexto, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Fundación SEPA han puesto en marcha el posgrado internacional “Research Methodology in Periodontology, Implant Dentistry and Oral Tissue Regeneration”, una propuesta orientada a reforzar las competencias científicas de los profesionales clínicos.
El programa nace para dar respuesta a un entorno marcado por la sobreabundancia de información científica y el avance constante de nuevas tecnologías y tratamientos. Cada año se publican miles de estudios, pero no siempre su interpretación es sencilla ni su aplicación clínica adecuada.
“El ejercicio de cualquier especialidad médica u odontológica exige aplicar la evidencia de la investigación clínica en el tratamiento de los pacientes”, afirma el profesor Mariano Sanz, catedrático de Periodoncia de la UCM. Sin embargo, advierte de que “la formación del odontólogo, incluso la del especialista, no lo prepara suficientemente para interpretar adecuadamente los hallazgos científicos y el desarrollo tecnológico de nuestra profesión”.
Con esta premisa, el nuevo posgrado busca dotar a los profesionales de herramientas para analizar, generar y aplicar conocimiento científico con rigor. Dirigido por Elena Figuero Ruiz y codirigido por Mariano Sanz, el curso se desarrollará entre enero y junio de 2027 en formato híbrido, combinando formación presencial en Madrid con módulos online.
Para Elena Figuero, profesora titular de Periodoncia y vicedecana de la Facultad de Odontología de la UCM, el objetivo es claro: “Queríamos crear un puente sólido entre la práctica clínica y la investigación científica de alto nivel”. Según explica, muchos clínicos cuentan con experiencia y acceso a pacientes, pero carecen de una metodología estructurada para transformar esa práctica en evidencia científica. “El profesional suele tener excelentes ideas y un gran volumen de pacientes, pero con frecuencia carece del método necesario para convertir esa experiencia en conocimiento publicable”, añade.
El programa tiene su origen en una formación previa en metodología de investigación que ha formado a más de 300 profesionales en España. Ahora, evoluciona hacia un formato internacional, impartido íntegramente en inglés y dirigido a odontólogos de distintos países.
Uno de sus principales valores diferenciales es su enfoque especializado. A diferencia de otros cursos de investigación biomédica, este se centra exclusivamente en Periodoncia, Implantología y Regeneración de Tejidos Orales. “Este curso es diferencial porque sistematiza la metodología de investigación aplicada exclusivamente a estas áreas”, señala Figuero.
Mariano Sanz destaca también la singularidad de la iniciativa: “Actualmente no existen formaciones similares en el ámbito internacional”, lo que, a su juicio, sitúa este posgrado como una oportunidad relevante para profesionales que buscan avanzar en su desarrollo científico sin abandonar la práctica clínica.
El contenido del programa combina fundamentos teóricos con aplicación práctica. Los alumnos abordarán desde conceptos básicos de bioestadística hasta el diseño de estudios clínicos, siempre enfocados a problemas reales de la práctica odontológica. El objetivo final es que cada participante desarrolle su propio protocolo de investigación.
“El curso está diseñado para formar a profesionales sobre cómo interpretar y aplicar la ciencia y los hallazgos científicos y tecnológicos”, explica Sanz. Y añade: “No pretende únicamente formar investigadores, sino ayudar a que los clínicos comprendan la evidencia disponible y puedan aplicarla correctamente en beneficio de sus pacientes”.
Uno de los retos habituales en este tipo de formación es la percepción de complejidad, especialmente en áreas como la estadística. Por ello, el programa incorpora un enfoque progresivo. “El principal atractivo es que desmitifica la metodología de investigación y la estadística”, asegura Figuero. “Queremos que los participantes comprendan que la metodología y la estadística son sus aliados, no una barrera”.
Además, la formación incluye un bloque específico sobre comunicación científica, una competencia esencial en el ámbito investigador. “Se puede realizar una investigación brillante, pero si no se sabe comunicar siguiendo los estándares internacionales, las revistas de alto impacto la rechazarán”, advierte Figuero. Por ello, el programa aborda aspectos como la redacción de artículos, la presentación de resultados y la elaboración de tablas y gráficos.
El posgrado cuenta con el respaldo de dos instituciones de referencia. La UCM aporta su trayectoria académica y científica, mientras que la Fundación SEPA suma su experiencia en formación continuada y su conexión con la práctica clínica. Para Mariano Sanz, esta colaboración representa un valor añadido: “La alianza académica y científica de la UCM y SEPA consolida una estrategia basada en la calidad, el rigor y una excelente organización”. En la misma línea, Elena Figuero considera que “ambas instituciones juntas ofrecen un entorno educativo insuperable”.
El formato híbrido del curso responde a la demanda de los profesionales. “Hemos recibido muchas solicitudes para realizar este curso en inglés y en formato flexible”, explica Sanz, destacando la importancia de facilitar el acceso a una formación compatible con la actividad clínica.
Más allá de los contenidos, los responsables del programa coinciden en que el verdadero impacto de esta iniciativa reside en el cambio de enfoque que propone. En un contexto de sobrecarga informativa, la capacidad de analizar críticamente la evidencia y generar nuevo conocimiento se convierte en un elemento diferenciador. “La investigación ya no es un complemento exclusivo de los profesores de universidad; es una competencia necesaria para cualquier clínico que aspire a la excelencia”, afirma Figuero. Y añade: “Pasar de ser un consumidor de información a convertirse en generador de conocimiento te sitúa en otro nivel profesional”.
Una idea que resume también Mariano Sanz al señalar que “el futuro de la Odontología dependerá cada vez más de profesionales capaces de combinar excelencia clínica, pensamiento crítico y conocimiento científico”.