Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, celebrado el 21 de septiembre, el Consejo General de Dentistas recuerda la importancia de mantener la salud bucodental de las personas con esta enfermedad neurodegenerativa e implicar a familiares y cuidadores cuando sea necesario. La evolución del deterioro cognitivo puede afectar tanto a la capacidad para realizar las rutinas de higiene como a la posibilidad de comunicar síntomas y acceder regularmente a la atención odontológica.
A medida que avanza la enfermedad de Alzheimer, la persona puede olvidar el cepillado, perder la destreza necesaria para realizarlo correctamente o dejar de comprender la finalidad de esta rutina. Esta situación se asocia con una mayor frecuencia de caries coronales y radiculares y problemas de los tejidos blandos. A estos factores se suman cambios dietéticos, disminución del flujo salival y efectos secundarios de determinados medicamentos.
“La salud oral no debe convertirse en una cuestión secundaria cuando aparece el Alzheimer”, declara el Dr. Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España. “Prevenir una infección, aliviar un dolor que quizá no pueda comunicar o permitirle seguir masticando con comodidad, son intervenciones que repercuten directamente en su bienestar y en su calidad de vida”.
La xerostomía o sensación de boca seca puede incrementar el riesgo de caries, dificultar la masticación y la deglución y generar molestias. Por ello, el control de la sequedad bucal y la revisión de la medicación forman parte de las medidas preventivas planteadas para estos pacientes.
Las prótesis bucodentales requieren asimismo una vigilancia específica. La disminución progresiva de la autonomía y de la capacidad cognitiva puede dificultar su limpieza, favorecer que permanezcan colocadas durante demasiado tiempo, provocar pérdidas o hacer que dejen de ajustarse correctamente.
Otro aspecto clínico relevante es la identificación del dolor. En fases avanzadas del Alzheimer, el paciente puede tener dificultades para expresar que presenta molestias dentales. El dolor puede manifestarse mediante rechazo de los alimentos, cambios de comportamiento, irritabilidad, alteraciones del sueño o gestos repetidos dirigidos hacia la cara o la boca. La observación de estas señales adquiere especial importancia por parte de familiares y cuidadores.
Valoración odontológica desde el diagnóstico
El Consejo General de Dentistas recomienda que, después del diagnóstico de Alzheimer, se realice una valoración odontológica completa lo antes posible. Durante las fases iniciales, cuando la persona conserva mayor autonomía y capacidad de colaboración, resulta más sencillo abordar las patologías existentes y establecer una estrategia preventiva a largo plazo.
El Consejo General de Dentistas recomienda:
- Cepillar los dientes, al menos, dos veces al día, con pasta dentífrica fluorada, ayudando a la persona cuando empiece a perder destreza. El objetivo debe ser conservar una boca limpia, funcional y sin dolor, respetando en todo momento la dignidad y las necesidades del paciente.
- Controlar la sequedad bucal, revisando la medicación y adoptando, bajo indicación facultativa, las medidas preventivas necesarias para evitar caries y molestias.
- Limpiar diariamente las prótesis, comprobar periódicamente su ajuste y vigilar la aparición de heridas o lesiones en la mucosa.
- Adaptar las revisiones odontológicas: se recomienda organizar citas cortas, en un entorno tranquilo y utilizando instrucciones sencillas. La presencia de un familiar o cuidador puede facilitar la atención.
- Mantener una coordinación entre dentista, médico, cuidadores y familiares, especialmente cuando existan dificultades para la alimentación, deglución, higiene o comunicación.
Salud periodontal y deterioro cognitivo
La relación entre salud bucodental y enfermedad de Alzheimer es objeto de investigación desde hace años. La evidencia científica disponible muestra que las personas con enfermedad periodontal y pérdida dentaria presentan con mayor frecuencia deterioro cognitivo, demencia y enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, estos datos no demuestran por sí mismos una relación directa de causa y efecto.
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica relacionada con una disbiosis de la microbiota oral y con la respuesta inmunitaria del organismo. Cuando no se controla, puede generar inflamación persistente y permitir el paso transitorio a la circulación de microorganismos, componentes bacterianos y mediadores inflamatorios. “La periodontitis debe prevenirse y tratarse por sus consecuencias demostradas sobre la salud bucodental. Su posible relación con el deterioro cognitivo constituye una razón más para investigar y para no descuidar la boca, pero debemos evitar lanzar mensajes que atribuyan a la salud oral un efecto preventivo frente al Alzheimer, pues es algo que los científicos todavía están investigando”, puntualiza el Dr. Castro.
La atención odontológica de las personas con Alzheimer requiere, por tanto, considerar la evolución de la enfermedad, su capacidad funcional y comunicativa y las circunstancias que puedan interferir en la higiene oral, la alimentación, el uso de prótesis o el acceso a las revisiones. La participación coordinada de profesionales, familiares y cuidadores permite adaptar las medidas de prevención y atención a las necesidades de cada etapa.