La relación entre diabetes y salud bucodental vuelve a situarse en el foco del debate sanitario tras la presentación del informe “Salud bucodental y diabetes: una relación bidireccional con impacto social, sanitario y económico”, elaborado por Donte Group con el aval de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y la Federación Española de Diabetes (FEDE). El documento reúne evidencia científica, datos poblacionales y un análisis económico que refuerzan la necesidad de abordar ambas patologías de forma conjunta.
Entre los datos más relevantes, el informe señala que más del 50% de las personas con diabetes en España ha perdido al menos una pieza dental y más del 66% presenta o ha sido diagnosticado con periodontitis. Además, más del 60% ha sufrido sangrado de encías en el último año, lo que evidencia una elevada carga de enfermedad periodontal en este colectivo.
La percepción de la salud oral también refleja esta brecha. Mientras que cerca del 70% de la población general considera que su salud bucodental es buena o muy buena, este porcentaje desciende hasta el 56% en personas con diabetes, lo que confirma un peor estado percibido y real.
La Dra. Filipa Nunes, directora de Calidad de Donte Group, subrayó durante la presentación que “buscamos aportar datos sobre una realidad clínica ampliamente observada, pero todavía infravalorada: la relación entre salud bucodental y salud general. Hoy en día sabemos que una salud oral deficiente no se limita a la cavidad oral, sino que puede asociarse al desarrollo de distintas enfermedades sistémicas. En el caso de la diabetes, este vínculo adquiere una relevancia aún mayor, ya que el cuidado bucodental puede influir de forma directa en el control metabólico y en la progresión de la enfermedad”.
El informe confirma la existencia de una relación bidireccional: la diabetes aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades periodontales, mientras que estas pueden dificultar el control glucémico y agravar la evolución de la patología sistémica.
En este sentido, la Dra. Xiana Pousa, periodoncista de Donte Group y miembro del comité científico, advirtió que “en estos casos, el seguimiento periodontal no puede ser nunca un aspecto secundario, sino una parte esencial del abordaje integral de la enfermedad para preservar la salud oral, prevenir la pérdida dental y contribuir a un mejor control metabólico”.
Más allá del impacto clínico, el documento también pone el foco en el nivel de conocimiento de la población. Aunque el 64% de la población general reconoce que la diabetes afecta a la salud oral, solo el 41% sabe que la periodontitis puede influir negativamente en el control de la enfermedad. Entre las personas con diabetes, cerca del 80% identifica el mayor riesgo de problemas bucodentales, pero casi la mitad asegura no haber recibido información suficiente.
El Dr. Luis Aguirre, implantólogo de Donte Group y miembro del comité científico, destacó que “los datos muestran que el reto no es solo clínico, sino también de coordinación asistencial. Más de un tercio de las personas con diabetes lleva implantes y más del 70% desconoce cómo el control glucémico influye en el riesgo de infección o fracaso del implante. Esto evidencia un amplio margen de mejora, donde la clave radica en la coordinación: protocolos compartidos, información clara y mensajes homogéneos entre medicina y odontología”.
Desde el ámbito médico, la Dra. Virginia Bellido, coordinadora del grupo de Enfermedad Periodontal de la SED, insistió en la importancia de la información: “Las personas con diabetes tienen hasta tres veces más probabilidades de desarrollar periodontitis, lo que puede dificultar el control de la enfermedad y aumentar el riesgo de complicaciones. El desconocimiento de esta relación no es neutro: tiene un impacto clínico real. Comprender mejor esta conexión puede traducirse en un mejor control de la diabetes, menos complicaciones y una mejora en la calidad de vida”.
Por su parte, María José Salmerón, secretaria de la Junta Directiva de FEDE, puso el acento en la educación sanitaria y la demanda de información por parte de los pacientes: “Que más del 80% de las personas encuestadas haya afirmado que le gustaría recibir más información sobre esta relación pone de manifiesto que no existe desinterés sobre la salud, sino una necesidad clara de mayor coordinación asistencial, mejor comunicación entre profesionales y un abordaje realmente multidisciplinar que evite lagunas de conocimiento con impacto directo en la salud y en el cuidado cotidiano de los pacientes”.
Impacto económico
El informe también incorpora un análisis económico que amplía la dimensión del problema. Según los datos recogidos, la diabetes representó en 2021 un gasto sanitario global de 966.000 millones de dólares, equivalente al 11,5% del total, tras crecer un 316% en apenas 15 años. Las previsiones apuntan a que esta cifra podría superar los 1,05 billones de dólares en 2045.
El profesor Alberto Montero, responsable del análisis económico, explicó que “la diabetes no solo implica un elevado consumo de recursos sanitarios, sino que también reduce de forma sostenida la productividad económica y traslada una parte importante de la carga a las familias a través del cuidado informal”. A estos costes se suman los asociados a las enfermedades periodontales, que generan también pérdidas económicas significativas a nivel global.
En este contexto, el informe plantea que el abordaje conjunto de la diabetes y la salud bucodental podría traducirse en beneficios tanto clínicos como económicos. El tratamiento periodontal en pacientes con diabetes puede contribuir a mejorar el control glucémico, reducir complicaciones y disminuir el uso de recursos sanitarios. Montero concluyó que “integrar la salud bucodental en el abordaje de la diabetes no solo mejora la salud de los pacientes, también contribuye a hacer más eficiente el sistema sanitario y a aliviar la carga económica sobre la sociedad”.
Las conclusiones del informe refuerzan la necesidad de avanzar hacia modelos asistenciales más coordinados entre odontología y medicina, con mayor énfasis en la prevención, la educación del paciente y el seguimiento integral de enfermedades crónicas con alto impacto sanitario y social.