“El cuidado de la función oral es fundamental para el equilibrio del organismo”, señala el Dr. Javier Girón de Velasco, presidente de la SEdO. “Hablar, masticar, respirar o deglutir son funciones esenciales que dependen directamente del sistema oral. Cuando estas se ven alteradas, pueden impactar negativamente en la calidad de vida del paciente”, explica.
Desde una perspectiva clínica, la sociedad advierte que las maloclusiones, los trastornos del desarrollo craneofacial o los desajustes funcionales no solo tienen implicaciones locales, sino que pueden afectar a múltiples sistemas. En este sentido, la ortodoncia adquiere un papel relevante no solo en términos estéticos, sino también como herramienta terapéutica para restaurar la función, prevenir complicaciones y favorecer la estabilidad del sistema estomatognático a largo plazo.
“La ortodoncia no debe entenderse únicamente como una mejora de la sonrisa”, insiste Girón de Velasco. “Su objetivo es optimizar la función oral y contribuir a la salud global del paciente. Cuando la boca funciona correctamente, el impacto positivo se percibe en múltiples dimensiones del bienestar”.
No obstante, la SEdO alerta de una realidad preocupante: una parte significativa de la población no acude al dentista con la frecuencia recomendada, lo que dificulta el diagnóstico precoz de alteraciones que, en fases iniciales, podrían abordarse de forma más sencilla y eficaz. Esta falta de revisiones periódicas puede derivar en tratamientos más complejos y en un mayor impacto sobre la salud general.
En este contexto, la prevención se posiciona como un eje estratégico. La Sociedad destaca especialmente la importancia de la detección temprana en pacientes en crecimiento, donde los tratamientos ortodóncicos pueden guiar el desarrollo óseo y funcional de manera más eficiente, reduciendo la necesidad de intervenciones futuras más invasivas.
Asimismo, la SEdO subraya la necesidad de garantizar que cualquier tratamiento odontológico sea indicado y supervisado por profesionales cualificados. “Es imprescindible evitar soluciones rápidas, tratamientos sin control clínico o propuestas a distancia que no cuenten con una evaluación personalizada”, advierten desde la organización.
En el marco de esta jornada internacional, la SEdO hace un llamamiento a integrar la salud bucodental dentro de los hábitos de cuidado general. El mensaje es claro: una boca sana y funcional no solo mejora la calidad de vida, sino que constituye un componente esencial del bienestar a lo largo de toda la vida.