La infección por hantavirus puede presentar manifestaciones en la cavidad oral que ayuden a identificar casos sospechosos y orientar su derivación médica. Una revisión publicada en Infectious Diseases & Immunity examina los hallazgos clínicos orales, el potencial de la saliva como muestra diagnóstica y las medidas preventivas aplicables en las consultas dentales.
El trabajo, elaborado por el profesor Sukumaran Anil, de la Universidad de Chulalongkorn (Tailandia) y la Academia Manipal de Educación Superior (India), junto con Vishnupriya K. Sweety y Aman Pratap Singh, integra la evidencia disponible sobre virología, epidemiología, diagnóstico y tratamiento de estas infecciones desde una perspectiva relacionada con la salud bucodental.
Los hantavirus, transmitidos principalmente por roedores, pueden causar fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) y síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH). Esta última enfermedad, presente en América, puede alcanzar una mortalidad de hasta el 40%. La infección volvió a la actualidad en mayo de 2026 por un brote vinculado al crucero de expedición MV Hondius, asociado a 13 casos y tres fallecimientos, según los datos recogidos en la publicación.
El virus de los Andes y la saliva
El virus de los Andes (ANDV), presente en Argentina y Chile, es el único hantavirus cuya transmisión entre personas se ha documentado repetidamente. Los besos profundos y el contacto sexual figuran entre los factores de riesgo identificados.
La revisión recoge evidencias experimentales de la presencia del antígeno viral en las células secretoras de las glándulas salivales humanas. Además, el ANDV muestra resistencia frente a determinados mecanismos antivirales naturales de la saliva, a diferencia de otros hantavirus, como los virus Puumala y Hantaan. En un estudio chileno con 131 casos confirmados, se detectó ARN viral en el 30% de las muestras de líquido crevicular gingival durante la fase aguda y en el 12% de las muestras de saliva. Asimismo, se recuperó virus replicativo en 18 de las 43 muestras positivas analizadas, equivalentes al 42%. Estos resultados respaldan la plausibilidad biológica de una posible vía oral, pero no demuestran que la saliva sea una vía de transmisión interpersonal.
Manifestaciones orales y diagnóstico
Entre los signos descritos figuran el dolor de garganta intenso y persistente durante dos o tres semanas, así como la hinchazón de la cara, el cuello y la garganta. Estas manifestaciones iniciales pueden confundirse con cuadros habituales de faringitis o amigdalitis. En la FHSR también se han observado pequeñas hemorragias en el paladar blando durante la fase febril. Posteriormente, durante la fase oligúrica, el descenso de las plaquetas por debajo de 20.000-30.000 por microlitro puede favorecer el sangrado gingival espontáneo y las hemorragias tras procedimientos orales menores.
Respecto al diagnóstico, una prueba de inmunoglobulina M (IgM) en fluido oral para el virus Hantaan mostró una sensibilidad del 96,7% y una especificidad del 94,9%, con elevada concordancia respecto a las pruebas séricas. No obstante, todavía no se ha validado en pacientes odontológicos ni en poblaciones endémicas del ANDV, por lo que su utilización en consultas dentales como herramienta diagnóstica requiere investigación adicional.
Precauciones para los equipos odontológicos
Los autores proponen reconocer los signos sospechosos, programar adecuadamente la atención, proteger al equipo y proporcionar apoyo al paciente. Recomiendan posponer los tratamientos electivos durante la infección activa y reanudarlos tras la recuperación de las funciones plaquetaria y renal, en coordinación con el médico responsable.
Las urgencias inevitables deberían tratarse en un entorno hospitalario con capacidad para controlar las hemorragias. Ante la sospecha de SCPH, se plantean respiradores FFP2 o N95 y el uso de instrumental manual para reducir la generación de aerosoles. En casos sospechosos de ANDV, se consideran razonables medidas reforzadas de protección y un enjuague bucal previo al procedimiento. Los pacientes tratados con ribavirina también pueden necesitar atención de soporte por úlceras orales, alteraciones del gusto y xerostomía.
La revisión subraya que no existen estudios clínicos específicos sobre atención odontológica en pacientes con hantavirus ni casos documentados de transmisión al personal dental. Por ello, las recomendaciones son preventivas y se basan en evidencia virológica y médica general. Los autores reclaman estudios prospectivos sobre manifestaciones orales, mucinas salivales y pruebas diagnósticas no invasivas. La función del dentista, concluyen, no es diagnosticar la infección, sino reconocer signos inusuales y facilitar una derivación médica temprana.