La publicación del artículo “Evidencia actual sobre el papel de los odontólogos pediátricos en el manejo multidisciplinario de la apnea obstructiva del sueño pediátrica”, en la revista Diagnostics (2026), supone una aportación relevante para la práctica clínica en odontología pediátrica y ortodoncia. Este trabajo, liderado por Antonino Lo Giudice y colaboradores, analiza de forma crítica el rol de estos profesionales en el abordaje de una patología frecuente, infradiagnosticada y con importantes repercusiones sistémicas.
La apnea obstructiva del sueño (AOS) pediátrica, incluida dentro de los trastornos respiratorios relacionados con el sueño, afecta entre el 1% y el 4% de la población infantil, con cifras que ascienden hasta el 20% en niños roncadores habituales. Su impacto trasciende el ámbito respiratorio, asociándose con alteraciones neurocognitivas, conductuales, cardiovasculares y del crecimiento. En este contexto, el artículo subraya la necesidad de una detección precoz y un manejo coordinado.
Uno de los principales aportes de esta revisión narrativa es la estructuración del papel del odontopediatra en tres dominios clínicos clave. En primer lugar, el cribado. Los autores destacan que estos profesionales, debido a su contacto periódico con pacientes en crecimiento, se encuentran en una posición privilegiada para identificar signos sugestivos de AOS. Entre ellos, el ronquido habitual, la respiración bucal, alteraciones conductuales o características craneofaciales como la constricción maxilar o la retrusión mandibular.
El uso de herramientas de cribado validadas, como el Pediatric Sleep Questionnaire (PSQ) o el OSA-18, junto con una anamnesis dirigida y exploración clínica detallada, permite establecer una sospecha diagnóstica fundamentada. No obstante, el estudio insiste en que estas herramientas no sustituyen a la polisomnografía, considerada el gold standard diagnóstico.
El segundo ámbito identificado es la integración en la vía diagnóstico-terapéutica. El artículo enfatiza que el manejo de la AOS pediátrica debe ser inherentemente multidisciplinar, implicando a pediatras, otorrinolaringólogos y especialistas en medicina del sueño. En este escenario, el odontopediatra desempeña un papel clave en la derivación estructurada, aportando información clínica relevante que facilite el diagnóstico y la toma de decisiones.
Además, se pone de relieve la importancia de la comunicación interprofesional y del seguimiento longitudinal del paciente. La coordinación entre especialidades resulta esencial para optimizar los tiempos diagnósticos y terapéuticos, así como para prevenir secuelas a largo plazo.
El tercer dominio abordado es el tratamiento, especialmente desde la perspectiva ortodóncica. La revisión analiza intervenciones como la expansión maxilar rápida y los dispositivos de avance mandibular, que pueden contribuir a mejorar la permeabilidad de la vía aérea superior en pacientes seleccionados. Sin embargo, los autores advierten que la evidencia disponible presenta limitaciones metodológicas significativas, incluyendo la heterogeneidad de los estudios y la influencia de factores de crecimiento.
En este sentido, se concluye que estas terapias no deben considerarse de primera línea para la AOS pediátrica, sino como intervenciones complementarias indicadas en presencia de alteraciones dentofaciales específicas. Asimismo, se destaca el potencial de la terapia miofuncional orofacial como herramienta adyuvante, aunque su aplicación requiere mayor evidencia científica.
Finalmente, el artículo señala líneas futuras de investigación centradas en la identificación de fenotipos de pacientes, la validación de nuevas tecnologías diagnósticas y el desarrollo de protocolos terapéuticos personalizados. En conjunto, esta revisión refuerza el papel estratégico del odontopediatra dentro de un modelo asistencial interdisciplinar, orientado a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes pediátricos con apnea del sueño.