Un estudio clínico realizado por investigadores del Hospital Israelita Albert Einstein, la Universidad de Guarulhos, la Universidad de Taubaté, la Facultad de Odontología de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo y la Universidad de Harvard ha evaluado el efecto de una combinación de omega-3 y ácido acetilsalicílico (AAS) a dosis bajas como terapia complementaria en pacientes con periodontitis avanzada.
Los resultados, publicados en mayo en Journal of Periodontology, indican que esta estrategia puede alcanzar resultados clínicos similares a los obtenidos mediante la combinación de metronidazol y amoxicilina, considerada una de las alternativas con mayor respaldo científico para determinados casos graves. El estudio plantea así una posible vía para reducir la utilización de antibióticos en pacientes seleccionados.
La investigación, apoyada por la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo (FAPESP), incluyó a 109 pacientes con periodontitis avanzada, que fueron seguidos durante un año. Todos los participantes recibieron instrumentación subgingival, considerada el tratamiento periodontal convencional, y fueron distribuidos aleatoriamente en cuatro grupos según la terapia complementaria administrada.
El grupo control recibió placebo, mientras que un segundo grupo recibió metronidazol y amoxicilina durante 14 días. El tercer grupo fue tratado con tres gramos diarios de omega-3 y una dosis diaria de AAS durante seis meses. El cuarto grupo combinó la antibioterapia con el protocolo de suplementación. Las evaluaciones clínicas se realizaron a los tres, seis y doce meses.
El objetivo establecido por los investigadores consistió en alcanzar una situación periodontal con un máximo de cuatro bolsas periodontales profundas residuales. Al finalizar el seguimiento, aproximadamente el 58% de los pacientes que recibieron antibióticos alcanzó este objetivo. En el grupo tratado con omega-3 y AAS, la proporción fue del 57,7%, mientras que entre quienes recibieron únicamente instrumentación subgingival y placebo se situó en el 23,1%.
La administración simultánea de antibióticos, omega-3 y AAS no produjo beneficios clínicos adicionales respecto a las estrategias utilizadas por separado. Estos resultados apuntan a que la modulación de la respuesta inflamatoria podría desempeñar un papel relevante en el control de la periodontitis avanzada.
La hipótesis planteada por los investigadores se relaciona con las propiedades biológicas del omega-3 y el AAS. El primero interviene en la producción de mediadores especializados implicados en la resolución de la inflamación y la reparación tisular, mientras que el AAS a dosis bajas puede potenciar la formación de determinadas moléculas pro-resolutivas. La estrategia busca favorecer la resolución del proceso inflamatorio sin actuar exclusivamente mediante el bloqueo de las vías inflamatorias.
Otro aspecto destacado fue la persistencia de los resultados. Seis meses después de finalizar la suplementación, los pacientes continuaban mostrando parámetros clínicos similares a los registrados al término del tratamiento. Los investigadores consideran que este efecto podría estar relacionado con modificaciones sostenidas de la respuesta inflamatoria, aunque los mecanismos responsables todavía están siendo estudiados.
Los análisis microbiológicos actualmente en desarrollo también pretenden determinar cómo modifican estas intervenciones la composición bacteriana de las bolsas periodontales. Los datos preliminares apuntan a una disminución de especies asociadas a la enfermedad y a un incremento de microorganismos relacionados con la salud periodontal.
No obstante, los autores señalan que los resultados no justifican todavía una sustitución generalizada de los antibióticos en la práctica clínica. La investigación se realizó en pacientes sin enfermedades sistémicas ni alteraciones orales significativas, por lo que será necesario confirmar los hallazgos en poblaciones más amplias y con diferentes perfiles clínicos.
En este contexto, la combinación de omega-3 y AAS se plantea como una alternativa potencial para determinados pacientes, especialmente aquellos en los que el empleo de antibióticos presenta limitaciones. La posibilidad de modular la respuesta inflamatoria y reducir la exposición a antimicrobianos adquiere especial relevancia ante el incremento de la resistencia bacteriana y la necesidad de optimizar el uso de estos fármacos.