El impacto del conflicto bélico en Oriente Medio comienza a sentirse con fuerza en la industria de la tecnología sanitaria en España. Así lo ha advertido la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), que alerta de un aumento sin precedentes en los costes de producción y de una creciente presión sobre la cadena de suministro.
La inestabilidad en esta región, clave para el suministro energético global, ha provocado un encarecimiento significativo del petróleo y del gas. Esta situación no solo repercute en los costes energéticos, sino que también dificulta el acceso a determinadas materias primas esenciales para la fabricación de productos sanitarios. Según la patronal, este escenario está generando un efecto dominó que amenaza la viabilidad de muchos procesos industriales.
Desde Fenin recuerdan que la tecnología sanitaria constituye un pilar fundamental para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes. Productos como guantes, jeringas, cánulas o bolsas de orina, en su mayoría fabricados con plásticos y derivados del petróleo, son imprescindibles en la actividad diaria de hospitales y centros sociosanitarios. El aumento del coste de estos materiales pone en riesgo la estabilidad del suministro.
A esta situación se suma el incremento de los costes energéticos, que afecta especialmente a procesos industriales intensivos en consumo de energía. Es el caso de la producción de oxígeno medicinal o de productos de celulosa, ambos esenciales en la atención sanitaria. Este doble impacto —materias primas y energía— está tensionando de forma notable a las empresas del sector.
Ante este contexto, Fenin ha subrayado la necesidad urgente de establecer un diálogo con proveedores y administraciones públicas. El objetivo es adoptar medidas que permitan garantizar la viabilidad de los contratos públicos actualmente en vigor y evitar posibles situaciones de desabastecimiento que podrían afectar directamente a pacientes y profesionales sanitarios.
Asimismo, la federación considera clave recuperar la indexación de los contratos públicos al IPC. Esta medida, explican, permitiría mantener el equilibrio económico-financiero de los contratos a lo largo del tiempo, fomentando además un entorno más competitivo y asegurando la participación de las empresas en las licitaciones públicas.
En un entorno geopolítico cada vez más incierto, la industria insiste en la necesidad de anticiparse a los riesgos para proteger el acceso a tecnologías sanitarias de calidad, elemento esencial para el funcionamiento del sistema sanitario.